D.A.W.I.T, Manu El y Teo Lucadamo se han juntado para sacar un proyecto que en su momento parecían simples canciones irónicas para reels. Producido por el último junto a Roy Borland en los arreglos, traen de vuelta las bases estéticas del rap con el bombo caja de la instrumental y las reivindicaciones en las letras, pero readaptándolo a los tonos irónicos y divertidos que les caracterizan.

Me contaba el otro día Arnau cómo en el rap de antes, el og, el “rap de verdad”, ese al que los puretas rinden culto, destacaba principalmente porque rapeaban sobre rapear. A los raperos les encantaba hablar sobre su forma de rapear, y entre medias hablaban sobre causas sociales, amor, se metían con otros raperos o simplemente maquillaban con palabras las flores que se echaban sobre lo buenos que son. Entonces llega Estrellas Del Rap Nacional, que lejos de hablar sobre rapear han conseguido replicar esa musicalidad que te hace mover la cabeza de arriba abajo como si se hubiesen escapado del momento álgido de este movimiento.
La comedia como reivindicación
La portada del proyecto ya refleja el tono satírico que tiene el disco en muchos momentos. Una bandera de españa bien grande, con las connotaciones políticas que tiene, es la primera impresión que tienes de un disco que se llama Estrellas Del Rap Nacional. Quien no conozca a los artistas y se ponga a escucharlo por lo que parece ser se va a llevar una gran sorpresa en cuanto de al play, ya que esta ironía es el concepto vertebrador del álbum.

Pero esto no se queda ahí, ya que el rap que reivindica este tipo de ideas suele hacerlo desde la seriedad, las palabras justas que te hagan parecer un poco pedante y un tono grave para reafirmar que tienes una presencia imponente. Sin embargo, escuchamos todo lo contrario, un tono divertido, hasta con voces bastante goofies en algunas ocasiones, me refiero “no jodemos con ceciarmy” reivindica mucho más para una gran parte del público que soltar una parrafada de palabras académicas y cultas posicionándote en contra de la derecha, y eso resume muy bien la intención del disco.
Que no se queda ahí, porque podrían haber cogido a raperos con nombre en el género para las colaboraciones, pero en vez de eso tenemos a Bella Kanela, Tk Mami o BRAVA, cuya línea estilística se basa en lo irónico y vacilón, reafirmando que no todo es tan serio y que en el mismo disco hay espacio para la reivindicación y el entretenimiento.
El bombo-caja
Lo que más destaco es la sensación generalizada que da el proyecto de que es una única canción que va pasando por diferentes etapas, quiero decir, han conseguido una continuidad sonora que crea el sentimiento de que es todo el mismo tema, y de repente miras la pantalla y llevas la mitad del disco escuchado. Incluyen diferentes sonoridades que reversionan el bombo caja clásico del rap con sinters que se acercan al jazz, guitarras con melodías o solos que conectan con el rock o cómo la propia percusión salta al reggae por momentos. Es la misma intención lúdica que escuchamos en las letras, es desdibujar la linea lo justo para que siga dando la sensación de que es típico rap, pero tomándose las licencias musicales que quieren para desarrollar unas instrumentales que no se hacen repetitivas y cortadas por el mismo patrón.
El público
Lo único en lo que estoy en desacuerdo con este disco es que el público se centra más en tachar artistas como L0rna por ir a ciertos festivales, cuando todos sabemos que igual no tiene capacidad para decidir por contrato (o al menos eso nos hace llegar), en vez de dar altavoz a gente que dice cosas como “financiando bombas en un puto festival…lo que están haciendo es una puta barbaridad, en la era de la conectividad prime video te da el genocidio en 4k”.

Personalmente creo que este proyecto es la dualidad perfecta entre el espíritu reivindicativo del rap, que tanto se dice que se ha perdido, y las nuevas olas de música goofie que necesita el público. Un público saturado de información sobre guerras, posibles pandemias, el imposible acceso a la vivienda y demás desgracias que atormentan los medios informativos de los jóvenes, que a la vez intentan hacer su lucha por arreglar problemas que ellos no han generado.



