El artista acaba de estrenar ZAHRY, su nuevo EP, en homenaje a El Líbano
Parece que fue ayer cuando Womar lanzó Shower Talks y su carrera cambió de un momento a otro. Gracias a la viralidad de la canción, alcanzó a un público mucho mayor y transformó su sonido lentamente. Sin embargo, ya han pasado cerca de dos años desde ese momento, y finalmente hemos vuelto a tener un proyecto suyo.

El EP ha sido bautizado como Zahry, un término árabe cuya traducción literal al español es “rosa”. El trabajo es una especie de homenaje a sus raíces de El Líbano, y la propia portada lo referencia con un cedro similar al de su bandera. Por suerte, hemos podido hablar con el protagonista del proyecto para profundizar en todos los aspectos que desconocemos de su proceso de creación y otros temas candentes relativos a su figura a lo largo de su carrera musical.
Ya ha pasado una semana desde el lanzamiento de ZAHRY, ¿qué sensaciones tienes?
W: Pues muy buenas, bro. A nivel de números no me suelo fijar mucho. Tengo feedback de la gente y de mi equipo sobre los temas que funcionan más, pero no me suelo meter a mirar stats. Me han dicho que está funcionando bien y eso me alegra un montón. La peña me está diciendo sus temas favoritos y hay mucha variedad de gente conectando con muchos, y eso mola. Pero también siento un peso menos encima.

¿Llevas mucho tiempo cargando con el EP?
W: No, no. No considero que lleve mucho porque lo terminamos de hacer a mediados de octubre, pero sí que ha sido mucha caña en poco tiempo y eso me ha estresado un montón. Hay peña que a lo mejor se tira dos años hasta sacar un proyecto mientras lo va haciendo, por eso no considero que lo mío sea mucho. Pero hemos acabado cumpliendo con la mayoría de cosas y todo bacanería, la verdad.
Concepto y sonido general
Es la primera vez que haces un proyecto dedicado a tus raíces libanesas, ¿cómo te surgió la idea?
W: En la industria en la que estamos y sobre todo cuando estás firmado en un sello, no te exigen cosas pero sí que te dan pinceladas del rumbo que les gustaría coger con tu proyecto. Entonces, me abrieron las puertas a poder hacer un proyecto más allá de un single y sí que me dieron la pauta de tener que implementar una personalidad, de “Este es Womar y esto es lo que hace”.

Es decir, un color o algo que me asociase directamente. Yo no creo que un proyecto vaya a definir toda mi carrera porque soy una persona a la que le gusta mucho cambiar de sonidos y experimentar haciendo otros, pero una cosa que siempre voy a abanderar van a ser mis raíces, de dónde vengo, mi familia, etc. Aunque no vaya a hablar directamente o a cantar sobre ello, queda el hecho de que la gente sepa ese dato.
Tu estilo ahora está en una especie de punto medio entre el Jerk y el R&B, ¿cómo llegas a ese sonido?
W: El jerk, sobre todo, porque lo he estado escuchando muchísimo. Normalmente he oído más música en inglés que en español, y cuando descubrí a Jim Legxacy como que me hizo tilín. Luego lo empezó a petar muchísimo con Black British Music y me lo puse en bucle, lo escuchaba 24-7. Entonces, de cara a meterme en el estudio, ese era el sonido que tenía dentro, y quería darle pinceladas de lo que siempre he escuchado de R&B, Hip Hop, Soul, etc. Entonces, como que se ha convergido lo que estoy escuchando y lo que me gusta hacer.

¿Este trabajo consideras que es un EP o un disco?
W: Es raro porque siete tracks es raro para un EP. Hay EPs de 10 y de 4 tracks, entonces como que siempre está ese baremo entre los 4 y 5. Yo me he alargado con 7 —haciendo 18 minutos, que no deja de ser medio álbum—, pero casi “llegando a”. Entonces es eso, es un EP pensado y narrado como si fuese un álbum, pero en pocos temas. De hecho, también está este concepto en las portadas. La primera flor en Cosa Mía es una muy icónica de unas tazas chiquititas libanesas. Simbolizan la hospitalidad que se tiene ahí, y es que en vez de ponerte un vaso enorme de café y dejarlo ahí hasta que tú lo termines, te lo voy llenando todo lo que tú quieras para que sepas que estoy pendiente a ti. Es corto, pero te lo repito muchas veces. Y agarramos eso para el concepto del EP, que sea algo corto pero que lo disfrutes las veces que quieras.
Te preguntaba porque tu último disco como tal fue en 2023.
W: Sí, pero realmente también es un EP, porque son menos de 30 minutos. Entiendo que se llame álbum por la cantidad de tracks que tiene y por cómo lo distribuí, pero no llega a 30 minutos. Yo creo que mi primer álbum sería algo que yo tuviese en un vinilo, y de momento no tengo ninguno.

¿Tienes ya en mente un proyecto largo como primer álbum?
W: De momento, no, la verdad. De momento estoy centrado en vivir. Admiro un montón a la gente que es capaz de vivir 24 horas en el estudio todos los días de su vida, pero yo no puedo. Yo paso meses sin pisar un estudio y en tres días me pongo y hago algo. Para el EP, yo llevaba desde abril sin meterme en el estudio, y todo lo que fue saliendo eran cosas que teníamos hechas. Entonces, en septiembre hicimos un camp, estuvimos una semana encerrados y salió el EP. Desde ese momento hasta ahora, habré tenido tres o cuatro sesiones. No me gusta estar todo el rato haciendo música porque luego lo haces con menos ganas. Luego te quemas más rápido y yo no quiero quemarme.

Sobre el imaginario visual
Los flamencos son un símbolo muy identificativo en tu música, ¿de dónde viene eso?
W: Yo la esencia o la estética del flamenco la asocio con la elegancia, pero no deja de ser rosa (risas). Tú ves una oca o un pavo real y dices: “Damn!”, porque tiene porte. Luego un flamenco es lo mismo pero lo ves rosa y dices: “Meh”. Entonces, yo que tengo la nariz súper tocha, me asocié a ello. Cuando yo me embicho con algo me entero de todo sobre esa cosa y ya la tengo para siempre.
Sobre el rosa de la portada y de tu estética, ¿crees que te puede llegar a cansar pronto?
W: Sí, creo que sí. Cuando hice Lucerian Chikipimp tenía el color verde, y luego hice Entre Verde y Rosa como mirando más a este último. Y aquí, la traducción literal de Zahry es rosa. También sirve para decir flor, suerte, esperanza… Es una palabra que en El Líbano se usa para muchísimas cosas. Entonces lo llamamos Zahry porque era rosita y estaba conectado con mis raíces. Pero eso, me puedo cansar por lo mismo que en su día me cansé del verde y quise coger el rosa.

¿Y no ves difícil que el público te vincule a otro color si te alejas del rosa?
W: Pero es que tampoco me parece tan especial, ahora hay muchísima gente usando el rosa. En su momento sí que podías decir que dentro de los que hacemos la música yo era el que más lo explotaba, pero ahora tienes a un montón de peña usando el rosa. Ugly o Anmi, por ejemplo. De hecho, Anmi también usaba el rosa y el verde, y cuando lo conocí le dije que me flipaba que tuviera eso porque yo también lo usaba.

Feats y amigos
Sobre el colectivo que tienes de “Los Niños del Sushi”, ¿cómo llegasteis a juntaros?
W: Bueno, el colectivo es de Joshito, no mío. Somos un montón de chavales que nos conocemos y hacemos música, pero quien aúna ese proyecto y lo lleva hacia delante es él. Yo estoy dentro y orgullosísimo porque me parece un proyecto súper top, pero no sé cuándo saldrá. Conocí a Joseph por un TikTok hace más de un año. Hablamos y tuvimos una primera sesión de estudio en su casa, donde hicimos 5kg, que fue un trabajo genial. También lo hicimos con Maravilla, a partir de ahora son mis dos pilares y no quiero dejar de trabajar con ellos en la vida.
En cuanto a la colaboración con GOMZ ¿cómo surge?
W: A Gomz le conocí en persona cuando vino al Tiny Sessions de Miravía. No sé por qué estaba ahí, pero me dijo que le flipaba lo que hacía y que él también hacía música. Fui catándome poco a poco de lo que hacía y enamorándome muchísimo de su proyecto. Y cuando estábamos con el tema de Gatas y Spam, yo lo tenía hecho pero había una zona que veía que le faltaba algo distinto al resto. El jerk ya estaba muy presente en el resto del proyecto y quería llevarlo a otro sitio. Entonces ahí entra su voz, que te encandila con ella. Nos metimos a componer y fuimos a grabar al estudio, donde también grabamos unos cuantos violines que también tocó él.
¿Y con Maiky Moves?
W: Lo conocí por Joshito. Conocí su proyecto por él y me flipó lo que hacía y siempre que ha ido sacando temas me daban más ganas de sacarme uno con él. Y cuando ya tenía todos los temas hechos, un día en el estudio escuchó Mohana y le encantó. Le dije que si se quería montar, y ya gestionamos. Él tuvo que grabarlo desde Medellín, pero no tenía ningún estudio. Gracias a Dios, le dejaron una tarjeta de sonido a Maiky para grabar su parte y la partió.

Críticas y copias en la industria
Desde Shower Talks has tenido muchos comentarios por parte del público sobre parecidos con otros artistas, ¿qué opinas al respecto?
W: Yo creo que al final las comparaciones son inevitables. Hace 20 años, si no tocabas un instrumento o no tenías ni idea de cantar, no podías ser artista. ¿Qué pasa? Que ahora hay un abanico de posibilidades enorme, que das una patada y tienes cuatro artistas emergentes en TikTok, de los cuales me incluyo. Y es muy jodido tomártelos en serio de primeras. Entonces, el 90% de los que salimos de ahí salimos como un meme o como un trend, y a mí me ha tocado ser “el que se copiaba de”. Y no pasa absolutamente nada porque es entendible. Todos tenemos los mismos artistas de referencia que han estado pegándola y tenemos el tune al máximo, con unos seteos muy parecidos en los efectos de voz, es inevitable.
No le doy ningún tipo de seriedad o validez de cara a mi proyecto. Sé el proyecto que tengo y hacia qué voy y por qué. Es verdad que cuando he visto que se convierte en una problemática en la que habla la gente, no me gusta sentir la desinformación, pero tampoco puedes controlarlo. Si por ejemplo intentas cuadrar que yo tengo un beef con alguien, seguramente yo a ese alguien no lo conozca en la vida real ni haya hablado con él en ningún momento, y aun así tú crees que tengo un beef.

Poniendo un caso práctico, Recycled J y Mvrk utilizaron un sample en Skr Skr que ya habías usado tú tiempo antes en 10temas+.
W: ¿Quién te dice a ti que el mismo sample del Splice que cogí yo hace 3 años, haciéndome un beat a las 2 de la mañana en Pinos de Alaurín, no lo ha podido coger él también? Cogimos un sample de Splice que a mí me moló y lo usamos tal cual estaba. Si luego se haya cogido ese mismo sample, simplemente volvemos a lo mismo. Somos artistas con las mismas referencias, con unos sonidos establecidos en la cabeza parecidos. Entonces, lo mismo que a mí me puede parecer buena idea, te lo puede parecer a ti y no pasa absolutamente nada.
La vuelta de tuerca viene cuando te das cuenta de que en su tema está bajado un semitono. Puede ser para que no sea exactamente idéntico porque no quería que sonase igual o literalmente puede ser porque queda mejor en el tema que esté así y ya. Me parece una pérdida de tiempo ponerse a pensar esas movidas.
Pero después, en el tema de Belice respondes de alguna manera.
W: Yo uso ese sample, obviamente. Pero mucha peña lo interpreta como que le estoy diciendo “no sé qué”. Simplemente estoy respondiendo a la gente que me está comparando. Es más una respuesta al público en plan, meteos en vuestra vaina y disfrutad la música de todo el mundo.
Ahora que estamos hablando de esto, ¿sobre 7loseey qué opinas?
W: Lo suyo, honestamente, para mí fue un alivio. Es como un poco bypass. Te ejemplifican pero el foco de atención está en otra peña. Pero vuelvo a lo mismo, veo lícito y normal que tú quieras hacer esas vainas y sacarlas porque cada uno hace lo que quiere. Pero tienes esa referencia tan clave. La peña ya deja de mirarme a mí por un momento y es como “mira a 7loseey”, pero poniéndome de ejemplo. Están mirándole a él pero señalándome. Yo de su música no he consumido mucho, pero sí que me han puesto referencias y digo, bueno, sin más. El tío hace lo que quiere, y si a él le mola ya está.
¿Crees que hay una parte del público que te tiene todavía enmarcado en “la copia de”?
W: Sí, 100%. Sobre todo los que consuman diariamente al que digan que me copio. Y lo mismo le va a pasar al 7loseey. Si la gente que te escucha sigue oyendo al otro, no va a dejar de existir esa perspectiva. Con el tiempo se pensará más o menos porque tu proyecto tomará más o menos rumbo, pero no es una cosa que yo creo que la peña se pueda olvidar. A mí no me importa porque siento que cuanto más fuerte haga lo mío, menos va a importar lo que ha pasado. Al final todo está equilibrado: que yo pueda hacer canciones desde mi habitación y pegar un TikTok tiene de hándicap que pueda venir toda la peña a hatearte.

Espectáculos en vivo
Ya para cerrar, ¿tras el lanzamiento de Zahry estás planificando llevar la música al escenario en directo?
W: Ojalá, tío. Al final hay un prejuicio previo a que yo vaya a cantar a algún sitio de “quién es esta persona”, ¿sabes? Y partiendo de eso, hay que entender que no vas a tener las mismas ofertas que alguien que no lo tenga. No es como que tenga una mano negra, pero es menos probable que me llamen en mil sitios y lo entiendo. Y si yo me la quisiera jugar a hacer una gira o coger y alquilar salas por ahí, honestamente mi espíritu no está para solventar eso ahora mismo. Podría hacer una gira de discoteca en discoteca, pero no creo que eso sea lo propio.
¿Y shows sueltos?
W: Sí, si me llaman yo estoy abierto para hacer shows sueltos siempre. A mí me encanta conectar con la gente que se escucha mis temas y verlos de cerca cantándolos. Es algo que me flipa, pero lo que pasa es que no me han llamado, entonces es lo que hay.




