Criticado y admirado a partes iguales, el estilo de música que llegó en los 2000 para quedarse y revolucionar la escena internacional
En pleno 2026, todos sabemos de sobra cómo es el reggaeton, o al menos conocemos cómo suena. Un género que ha tenido tanto detractores como admiradores desde su popularización, pero del que pocas veces se habla en profundidad para analizar su historia y sus razones para seguir sonando en las discotecas, quizá por haberse considerado durante años como un estilo menor, poco culto y vulgar.
Sigue existiendo en la industria esa manía por denostar toda aquella música que no es considerada de gran calidad, y todos los artistas y seguidores de lo que se enmarcan dentro del urbano lo sufren a menudo. El rap, el trap y, sobre todo, el reggaeton no gozan de mucho reconocimiento en la cultura popular e incluso en el periodismo, en especial por razones elitistas y anticuadas.

Pero si tenemos que hablar de un género que cambió el panorama, la forma de hacer música y el entretenimiento, es sin duda el reggaeton. Unos sonidos que llegaron a nuestra vida a principios de los 2000 y que se consolidaron de tal manera que, a pesar de ser criticados, formaban parte de la música popular por excelencia cuando se quería bailar y pasarlo bien. Este estilo nunca ha muerto, sino que se ha reinventado e incluso se rememora cada vez más.
El nacimiento del reggaeton
El reggaeton puso en el mapa musical a una gran cantidad de países latinoamericanos que, hasta entonces, contaban con pocos representantes en la cultura popular y en las pistas de baile. Existen muchas teorías de cuál es el verdadero país de origen: en ocasiones se dice que fue Puerto Rico, otras en Panamá y algunas en Jamaica, aunque realmente podríamos atribuírselo a los tres: la fusión del reggae panameño, el hip hop puertorriqueño y el dancehall jamaicano.
Lo que sí está claro es que fue una historia de fusión y experimentación de géneros que se hizo popular en estos países en la década de los 90 y Puerto Rico fue clave gracias a figuras como Dj Negro o Dj Playero y sus mixtapes que dieron un espacio a artistas que hoy son internacionalmente conocidos, como Daddy Yankee. Y esta fusión tampoco se hubiese dado sin la migración y los puentes entre Estados Unidos y el Caribe, sobre todo gracias a los puertorriqueños que trajeron los ritmos del hip hop a la isla, también conocida como la generación nuyorican.
Poco a poco, este nuevo género se convirtió en el sonido de los migrantes y las zonas más marginadas por razones sociales y económicas, como una forma de reivindicar sus orígenes y las realidades que vivían. De ahí que las letras hablasen de violencia, droga o falta de oportunidades y se ganasen rápidamente un fuerte estigma de clase baja o delincuencia que incluso la policía veía como una amenaza.
Al igual que con su país de origen, la primera canción considerada como reggaeton también es objeto de debate. Algunas de las más decisivas en este nuevo género fueron Bomba Para Afincar de Vico C, Playero 36 de DJ Playero y Daddy Yankee, Dem Bow de Shabba Ranks… y un largo etcétera, aunque sí que es cierto que existe consenso con que la primera es la que suele destacar entre todas las demás como pionera.
Si atendemos a la etimología de la palabra, podemos decir que surge de la unión entre reggae y maratón, un término acuñado por Daddy Yankee en 1992, aunque, de nuevo, surgen otras teorías, como la de que se trata de la palabra reggae y el sufijo -on para indicar que algo es grande. Entró en la RAE en 1994 hispanizada como reguetón, pero no sería hasta al menos una década después cuando se incluiría en el diccionario cotidiano de los españoles coincidiendo con su explosión y, si tenemos que buscar a un responsable, no puede ser otro que Daddy Yankee.
Barrio Fino: el álbum que marcó un antes y un después
Corría el año 2004 cuando el sonido de las discotecas en España comenzaba a cambiar gracias a un artista emergente que, aunque llevaba muchos años dentro de la música, empezaba a hacerse conocido mundialmente: Daddy Yankee y su álbum Barrio Fino, considerado como uno de los artífices del boom internacional del reggaeton.

Lo Que Pasó, Pasó, Tu Príncipe y, sobre todo, Gasolina se convirtieron en himnos generacionales que cambiaron por completo la música de las pistas y del entretenimiento juvenil. Se convirtió en el primer álbum de reggaeton en llegar al número 1 en la lista Top Latin Albums de Billboard y, al año siguiente, alcanzó el reconocimiento de ser el disco latino más vendido de 2005. Además, en 2020, la revista Rolling Stone lo incluyó entre los 500 mejores proyectos musicales de todos los tiempos.
Es cierto que no fue el primero, pero sí el que marcó un antes y un después ya que, cuando un género se populariza, siempre hay un proyecto o artista concreto que suele llevarse el máximo reconocimiento por razones de ventas e impacto. El resto de la década seguiría manteniéndose en lo más alto con otros hits como Pose o La Despedida.
Pero mientras Gasolina sonaba en emisoras y botellones, otros grandes nombres del reggaeton comenzaban también a despuntar: Don Omar con Dale Don Dale o Dile, Héctor «El Father» y Wisin & Yandel con El Teléfono o Héctor & Tito con Baila Morena.
Así, el reggaeton se convertía de un día para otro en la música popular y pasó de ser un género marginal a colarse en las grandes discográficas y eventos musicales internacionales, para orgullo de muchos y enfado de unos pocos. Esta primera etapa del género estuvo marcada por la consolidación de sus representantes y por una fiebre de lo latino en cualquier lugar. Los bajos contundentes, las letras sexuales y la estética ostentosa o de nuevo rico dejaron huella en los 2000 y las colaboraciones eran bastante comunes entre sus artistas debido al sentimiento de hermandad que existía entre todos.

Por ejemplo, en 2005 Daddy Yankee, Nicky Jam y Alex Gargolas se unieron para crear la mítica Dónde Están las Gatas, Wisin & Yandel junto con Romeo Santos sacaron Noche de sexo en el mismo año o las múltiples colaboraciones entre Don Omar y Glory como Suelta Como Gabete o La Traicionera. Fue, sin duda, el momento más efervescente de este estilo y en el que se convirtió en un fenómeno de masas. Pero detrás de algunos de estos himnos estaba un joven productor que fue el responsable de llevar el reggaeton a la escena global: Tainy.
Con tan solo 15 años ya comenzó a dar sus primeros pasos de la mano de Luny Tunes, el dúo de productores que le permitieron trabajar dentro de grandes proyectos como Pa’l Mundo o Mas Flow – Los Benjamins de Wisin & Yandel y, más tarde, en Talento de Barrio de Daddy Yankee. Un niño prodigio que ha estado detrás de más de 100 álbumes de música urbana y que ha vivido cada una de las etapas de este género hasta llegar a producir para Bad Bunny y J Balvin.

Alrededor de 2011, este género comenzó a perder fuerza y dejó paso a sonidos más románticos, cercanos al dance y al merengue: acababa de aterrizar el electro latino. Fue la etapa de Danny Romero, Juan Magán, Henry Méndez o Cali & El Dandee, nuevos nombres para la escena que continuaron el legado con un toque más diferente y suave. Sin embargo, Don Omar y Daddy Yankee nunca desaparecieron y, en general, el reggaeton tampoco lo hizo, solamente sufrió algunas adaptaciones en favor de las nuevas modas.
Ahora se volvía más melódico y complejo con el claro propósito de acercarse al mercado europeo: esta música se podía adaptar más a las discotecas de Ibiza que ya tenían dj sets de Calvin Harris o David Guetta y la fiesta demandaba un sonido más sofisticado en favor de la música electrónica. Sin duda alguna, Danza Kuduro de Don Omar y Lucenzo fue el antecedente directo en 2010 con un ritmo más tropical y actualizado, un claro ejemplo de cómo uno de los grandes representantes del reggaeton daba un giro a su música para adaptarse a las nuevas preferencias del público.
Tras la explosión del electro latino y su posterior decadencia, el reggaeton comenzó a alejarse por completo de lo que fue en sus inicios. El trap ganaba terreno con artistas como Bad Bunny, Yung Beef o Duki a finales de la década de 2010 y, aunque la estética ostentosa y urbana se mantenía, quedaba ya muy poco de la época que comenzó Barrio Fino.
Aún así, es precisamente este espíritu de la calle pero con aspiraciones de enriquecerse lo que caracterizaba a muchos artistas del primer trap (alrededor de 2018), una clara influencia del reggaeton primigenio. Por lo tanto, este género no solo marcó una etapa en su momento, sino que también fue el que abrió camino para que hoy podamos escuchar música urbana sin que los bajos nos parezcan raros y las letras nos escandalicen. La evolución fue natural, el público cambió sus preferencias y, en consecuencia, la industria adaptó su producto siempre y cuando viese beneficio.
Hoy en día existe todavía el recuerdo nostálgico de los fundadores del reggaeton ya que, aunque quizá no habías nacido cuando muchos de las canciones mencionadas se acababan de publicar o no te acordases de vivirlas, las conoces y sabemos perfectamente cómo suena el reggaeton antiguo u old school, porque fue el responsable de que el pop y el rock no fuesen los únicos géneros que demandasen los jóvenes.
Artistas como Guxo, La Mafia del Amor o C Marí han traído en los últimos años de nuevo el sonido original como homenaje a esta época. Se podría decir que los ritmos latinos están volviendo de manera nostálgica o incluso como necesidad de comenzar una nueva etapa con algo que ya funcionó en su momento. De alguna manera, el reggaeton siempre ha mantenido en pie, ya sea por éxito o por el recuerdo.
Un género controvertido
Una de las cargas que más ha arrastrado este género durante años es, sin duda, su alto contenido sexual y machista que vemos de manera explícita en sus letras y estética. Esta característica es indudable y sería bastante cínico esconderlo o negarlo, pero es cierto que no podemos borrarlo y, si lo comparamos con otros géneros, el rock, el trap o el indie también han tenido temas cuyo contenido no brilla por su moralidad, pero la diferencia es que estos se han considerado de mayor calidad técnica, por lo que se ha pasado por alto muchas veces aludiendo a razones poéticas o de retrato social y romántico.
El tema de la libertad sexual en el reggaeton también ha contado con una connotación política como reivindicación de la diversión y en contra de lo tabú. Una liberación que pocas veces se veía en la música hasta el momento y que fue un arma de doble filo. Bajo la óptica de hoy en día, el contenido tan explícito resulta muy cuestionable, y más aún cuando no solo es sexual, sino también machista. La mujer en el reggaeton se ha tratado como un objeto, los videoclips solían incluirlas bailando para dar una imagen de empoderamiento masculino que, si en ese momento parecía obsceno, ahora nos parece inviable.
Sin embargo, durante este camino también hubo artistas femeninas que, a pesar de no haberse mantenido tanto en el recuerdo popular, abrieron paso a otras muchas mujeres que hoy admiramos y tienen mucho mayor peso en la industria. Es imposible pasar por alto a Ivy Queen, Glory o Lorna.
En el reggaeton actual, Becky G, Natti Natasha, Ms Nina o Karol G gozan de mucho reconocimiento en un género que se les negaba desde un principio y fue gracias a este pequeño porcentaje de mujeres que lograron hacerse un hueco en la industria. Por ejemplo, en muchas ocasiones Glory ni siquiera aparecía en los créditos de las canciones en las que colaboraba, entre ellas Gasolina y Baila Morena, y su voz quedaba relegada como un simple elemento decorativo. Estamos hablando, quizá, de una de las cantantes más castigadas de la música urbana.
Pero, al mismo tiempo que Daddy Yankee y Don Omar se hacían famosos internacionalmente, Ivy Queen publicaba el álbum Diva (2004), en el que se incluía la canción Quiero Bailar, un himno feminista en el que la cantante llevaba los deseos de los reggaetoneros justo al lado opuesto alegando que su consentimiento importaba. Un avance bastante importante en la industria cuando el género solamente acababa de hacerse mainstream, pero que el recuerdo ha dado de lado en favor de los cantantes masculinos.
Es imposible borrar el pasado y resulta inútil negar lo que realmente fue, pero por suerte la industria ha cambiado, aunque sea mínimamente, y cada vez es menos extraño que una mujer hable de su sexualidad, empoderamiento o de cualquier tema sin que tenga que ser una reivindicación. El reggaeton, al igual que otros productos culturales, ha conducido al sexismo y al machismo a través de su contenido, pero no por ello se debe censurar y ocultar.
Aprender de los errores y, sobre todo, exponer a aquellas artistas femeninas que representan un número muy bajo dentro del reggaeton, ayuda a no demonizar un género que cuenta con un contexto y unas motivaciones concretas. La historia del género no es la misma que la del rock, la del pop o la del indie, porque cada estilo ha tenido una evolución y una zona geográfica en la que se ha desarrollado. La moral y el contexto socioeconómico europeo muchas veces no es el mismo que en Iberoamérica y el choque cultural, más allá de ser cambiado, debe ser entendido.

Migración, marginalidad, adaptación y reivindicación son las causas principales del nacimiento del reggaeton. Más allá de ser solamente música para bailar, este género marcó un antes y un después no solo en el sonido urbano, sino también en la estética y en la manera de entender la diversión. Ha sido apartado, criticado y considerado como música para las clases más bajas por razones racistas y clasistas, pero aún así ha logrado mantenerse en lo más alto.
Si de alguna manera lo consideramos como el género de fiesta por excelencia, es porque logró su principal objetivo, pero todo el contexto que lo envuelve también debe tenerse en cuenta. Conocer la historia de un género y, sobre todo, un género no occidental nos ayuda a comprender otras realidades sociales y económicas. Hay errores detrás del reggaeton, por supuesto, pero al igual que también los hay detrás de muchos artistas, películas y libros que no dejamos de consumir.
Observar la música como el resultado de unas motivaciones concretas nos hace humanizarla ya que ningún movimiento nace por arte de magia. Quizá el público no lo ha considerado tan culto como otros productos musicales, pero realmente ¿por qué debe serlo? Exigir un grado de intelectualidad a un estilo de música es elitista y provoca que dejemos atrás muchas otras características importantes que le han llevado a ese reconocimiento. Por eso, el reggaeton llegó para cambiar la industria y es un error tratar de taparlo.




