El Odio Siempre Gana, la nueva apuesta del logroñés tras su regreso al estudio
De alguna manera, L’haine ya nos avisaba desde el principio su conexión con el odio, con el cine y con la complejidad del amor. Desde este 29 de mayo quizá hemos descubierto que el sentimiento que más presente está en su vida no es el odio, algo contradictorio si tenemos en cuenta el título de su nuevo álbum: El Odio Siempre Gana.
Puede ser que se trate del nombre más fiel y a la vez menos característico para un proyecto. Tanto su nombre de redes sociales como el artístico coinciden en el odio, pero no en su música. Como una especie de máscara en blanco y negro, la estética de L’haine ha querido jugar con las apariencias para darnos a descubrir, una vez dentro, que quizá la dureza es solo una fachada.

DE LA FORMA EN QUE YO QUIERO fue el último álbum de estudio que pudimos disfrutar de L’haine. Desde 2023 no habíamos tenido un proyecto tan sólido si no tenemos en cuenta su EP CONCRETO (2025), un trabajo más corto que sirvió para protagonizar su gira ese mismo año, pero que dejó con las ganas a muchos fans de su música que esperaban un disco más amplio. Por fin, en 2026, el artista vuelve con una nueva apuesta con El Odio Siempre Gana.
Dentro del proyecto podemos encontrar 15 canciones, tres de ellas presentadas previamente como singles, 3 colaboraciones con Hoke, UGLY y Sami Deluxe, y una larga lista de productores que han dado forma a este conjunto de sonidos que bailan entre lo melancólico, lo futurista y el rap clásico de Estados Unidos: PMP, NormanBate$, Lex Luthorz, J Cream, Alka, Gese da O y A.Dense, todo ello bajo el sello discográfico MÉCÈN Ent., responsable de muchos otros grandes trabajos de artistas como Cruz Cafuné, Rels B o Quevedo.
Una nueva etapa para L’haine
Si el azul y los dibujos étnicos protagonizaron su anterior disco, este gira en torno a una imagen mucho más diferente: fotografía en blanco y negro, escenarios minimalistas y sensación de vacío y dureza, todo ello acompañado de una corona como uno de los pocos objeto a color del proyecto.
Pero una vez dentro, L’haine se desnuda y toda esta representación del odio y la grandeza del artista se va desmoronando en favor de algo totalmente opuesto: el romanticismo. La pista que abre el trabajo es Teflon Don, la primera muestra que pudimos escuchar a principios de abril y que ya nos desvelaba tanto la estética como un rasgo muy característico del artista en su música, que es el uso de personajes de la cultura popular reciente dentro de sus letras con el nombre de este gángster estadounidense.

Si bien es cierto que sería el primer track que quizá no fue muy rompedor para anunciar esta nueva era, es una muestra de la esencia más pura de L’haine que perfectamente podría haber encajado en DE LA FORMA EN QUE YO QUIERO. A ella le sigue Odio x Amor – skit, un interludio dramático que marca la verdadera esencia del álbum: el sentimiento de decepción por no haber recibido lo que se esperaba.
El interludio se une melódicamente con PIRINEOS, uno de los temas con más fuerza y más precisos del álbum que fue el segundo adelanto hace menos de un mes en colaboración con el rapero valenciano Hoke. Dos de las voces más crudas del panorama que, hasta ahora, no habían tenido un encuentro y que han encajado a la perfección en este tema que gira en torno a ese sentimiento de grandeza que a veces deja entrever L’haine a ritmo de unos bajos potentes.
El cantante explicó que se trata de una canción que ya estaba escrita desde hace mucho tiempo, pero que nunca se llegó a sacar. Con este álbum ha decidido desempolvarla para darle una oportunidad y es por eso que recupera bastante su esencia más fría y realista de sus comienzos.
Otros temas que brillan dentro de EOSG son VAN HELSING o el que da nombre al mismo álbum y que cierra este trabajo. Por una parte, el primero tiene una influencia muy potente del USA rap que podría recordar a artistas como Drake o Travis Scott y que L’haine nunca ha dejado de lado. Una canción más agresiva en comparación con el resto que ha contado con la ayuda de PMP, NormanBate$ y Lex Luthorz.
Por otra parte, El Odio Siempre Gana, en colaboración con Sami Deluxe, vocalista del grupo Stereo Madness, pone un broche de sinceridad y resiliencia mucho más relajado en comparación con el resto de temas. Aquí se usa una técnica propia de Deluxe que también podemos escuchar en baby NO: el uso del talk box o la técnica para hacer que una voz suene robótica que, por ejemplo, Ralphie Choo ha usado en muchas ocasiones en sus directos. En este caso, el estudio Vacuum Mastering ha sido el responsable de darle este toque más alternativo.
Y si hay temas que entran con mucha fuerza y levantan el álbum, otros pasan un poco más desapercibidos al ser menos arriesgados como pueden ser Nada en esta esclava de oro o Niñatos que, a pesar de ser más melódica y romántica, no se queda tan fácilmente como otras canciones por ser más constante y menos original.
Sin embargo, son estas canciones las que le dan el aura nostálgica y melancólica a EOSG y las que le hacen ser una mezcla entre frialdad y sinceridad muy cruda. Quizá esta nueva etapa de L’haine se esperaba que superase a DE LA FORMA EN QUE YO QUIERO, pero, además de haber pasado ya tres años desde su publicación, es innegable que el estilo del artista y sus inquietudes han cambiado.

Es difícil superar un álbum que te consagró como artista y que te puso en el foco de la música urbana española. A pesar de no contar con toda la fuerza que se esperaba de sus anteriores proyectos y de que la espera ha sido muy larga, forma parte del proceso natural de un artista: ser sincero con tu arte y no tratar de satisfacer a todo tu público.
El Odio Siempre Gana ha sido una puerta abierta para conocer una versión más pura de L’haine, más alejada del éxito que le puso en este lugar, pero sobre todo, más honesta con su forma de hacer música. Es un disco que baila entre lo melancólico y lo agresivo, pero que encuentran su punto de convergencia en el amor y no tanto en ese odio predicado desde el principio, como una caída de la fachada más típica del rap y el urbano.



