Hace una semana que Greta lanzaba MI PENA MI ORO, un EP de lo más íntimo que cuenta con 6 temas y una idea clara: convertir el dolor en algo valioso. Esto es algo que deja claro en sus letras, que se mueven por la melancolía de una ruptura y su aprendizaje, apoyadas en la producción de jovedry, blau fosk y Jordi Rica, que terminan de crear esa atmósfera nostálgica y vulnerable que desprende.

Todo esto sumado a la estética que envuelve el proyecto hace que la identidad de Greta coja cada vez más fuerza. Tanto la parte visual como la sonora mantienen una misma línea que hace que se consolide como una experiencia completa y no simplemente como una recopilación de temas, así la artista consigue que cada detalle forme parte de una misma narrativa.
A pesar de tratarse de un EP bastante pop, contiene muchas referencias de R&B y del género urbano, además de una tranquilidad y madurez en la voz de la catalana notables desde SÍCLARO, sencillo que introduce el EP, hasta LO QUE QUEDA POR HACER, su cierre. Esta voz encaja perfectamente con esa sensación de intimidad constante que dirige todo el proyecto, como si siempre lo estuvieras escuchando en tu habitación con los auriculares puestos.
MI PENA MI ORO gira alrededor del duelo emocional, la dependencia y la dificultad de separarse de lo que te hace daño, todo contado desde una perspectiva totalmente actual y sencilla: la visión del desamor de una generación. Precisamente ahí reside uno de los puntos fuertes del proyecto, y es que el público conecta con las canciones porque son reales, es algo que todos podemos sentir. Greta intenta sonar cercana, como si cada canción fuese un pensamiento mandado en una nota de voz.

Este proyecto deja ver a una artista cada vez más segura de su dirección creativa. Greta Farelo demuestra que tiene la capacidad de transformar las emociones en canciones, crear a partir de su dolor, encontrando en la pena la esencia de su música.




