El valenciano presenta dos cortes unidos, con Yung Beef poniendo voz a una historia marcada por deseo, calle y devoción.
Raul Clyde está enamorao. Y, por lo que cuenta en su nuevo lanzamiento, parece que meterse en problemas es parte del plan.
El artista valenciano regresa con un doble lanzamiento formado por ENAMORAO DE UNA SICARIA y MALDAADES (outro), dos canciones que comparten un mismo universo y que muestran una vez más esa capacidad de Clyde para moverse entre el reggaetón, el imaginario urbano y las historias de amor que siempre tienen algo de peligro.
El lanzamiento llega después de EL VENDEDOR DE ROSAS y vuelve a colocar a Raul Clyde en el centro de una historia en la que el amor y el riesgo van prácticamente de la mano.
Dos canciones, una misma historia
La apuesta de Raul Clyde no se queda en un único tema. El valenciano presenta ENAMORAO DE UNA SICARIA junto a MALDAADES (outro), construyendo un lanzamiento en el que ambas canciones parecen funcionar como piezas complementarias.
Por un lado, ENAMORAO DE UNA SICARIA es la cara más directa y melódica de esta historia. Una canción centrada en la atracción por una mujer peligrosa, en el deseo y en esa sensación de no poder dejar de pensar en alguien aunque sabes perfectamente que quizá deberías hacerlo.
Por otro, MALDAADES (outro) funciona como una especie de cierre o continuación del universo que plantea el single principal.
Y la elección de llamarlo outro tampoco pasa desapercibida.
Más que presentar dos canciones completamente independientes, Clyde parece plantear un pequeño relato dividido en dos partes.

Enamora’o de una sicaria
El tema empieza con Yung Beef, que aparece desde el primer momento introduciendo a la protagonista de la canción. La descripción es sencilla, pero rápidamente aparece el concepto que define todo el tema: «toy enamora’o de una sicaria».
Y a partir de ahí, Raul Clyde no intenta escapar de la contradicción. Sabe cómo es ella. Sabe en qué mundo se mueve. Sabe que hay peligro. Pero le da igual.
El estribillo insiste en esa idea de estar completamente enganchado a alguien que representa justo aquello que normalmente intentarías evitar. Una persona que puede ser peligrosa y, al mismo tiempo, convertirse en la única que consigue que todo parezca perfecto.
Es precisamente esa contradicción la que hace funcionar la canción.

Uno de los puntos fuertes del tema es que Clyde no presenta el amor desde una perspectiva especialmente romántica o tradicional.
Aquí el amor aparece mezclado con deseo, calle, lujo, fiesta y peligro.
El protagonista recuerda su cuerpo, su forma de bailar y todo lo que vivieron juntos. Cuando están juntos, «to’ es perfecto»; cuando ella desaparece, no puede dejar de pensar en lo ocurrido.
Es una relación que parece funcionar precisamente porque es complicada.
Y el verso termina de construir ese imaginario con referencias a personajes y situaciones de la cultura popular actual, como la comparación entre una relación corta y la de Lamine y Nicki, además del yate y ese punto de lujo que acompaña constantemente a la historia.
Clyde consigue así que la canción tenga una estética muy concreta: romántica, sí, pero con un pie permanente en el peligro.
Yung Beef pone la firma
Si hay alguien que encaja especialmente bien dentro de este universo es Yung Beef. Su participación no se limita a una aparición puntual. El artista aparece en la intro y vuelve a hacerse presente en el outro, ayudando a construir la atmósfera que rodea a la canción.
La referencia a la Virgencita de la Candelaria aparece desde el comienzo y regresa al final, mientras la historia de la sicaria continúa entre jangueos, gente de «otro área» y esa mezcla de devoción y peligro que define todo el concepto. Yung Beef aporta ese componente más callejero y oscuro que termina de darle personalidad al lanzamiento.




