Entre el recuerdo de Milkman, una nueva vida y el décimo aniversario de Agorazein, Pucho regresa con Milko Freestyle
Puede que no hayamos dejado marinar del todo a Milko Freestyle pero sin duda este ha podido ser el lanzamiento de la semana por lo que puede significar, lo que supone y lo sorpresivo que ha sido. Vaya, hasta hace no mucho veíamos cómo se predicaba el regreso de Agorazein por su décimo aniversario y su celebración en los Movistar Arena en Madrid… y esto ya termina siendo la cereza del pastel.
C. Tangana ha vuelto. Ha vuelto y al rap. Encima, no de cualquier manera.

«La mitad del urban latin me ha copiado»
El retorno del Crema ocurre mucho después de lanzar El Madrileño, un proyectillo flojo por allá en 2021 (nótese el sarcasmo), que recordemos fue un punto y aparte en su trayectoria que le alejó de aquel sonido urbano que le identificaba para entonces abrazar sus raíces españolas más costumbristas en cuanto a la música popular, además de mantener casi que de su propio bolsillo el macro-espectáculo que fue la gira Sin Cantar Ni Afinar.
Y aunque criticado por muchos en su día, se convirtió en un pionero. Su influencia llevo a que muchos artistas adoptaran sonidos tradicionales y lo mezclaran con sus géneros favoritos. Vamos, aquí el que se dé por aludido…
«Y otra vez pensando en el puto legado»
Milko Freestyle rompe con lo que parecía un retiro. No es una sencilla vuelta a las andadas. Es una vuelta a su sonido rapero (prod. Raul «Jambo» Bermejo & Kevd) y con una historia personal detrás de su letra, en la que Puchito construye en homenaje una conversación con su fallecido amigo Óscar Botello, que, si eres del mundillo, te sonará más como Milkman (productor, colaborador y creativo mexicano que ha acompañado en muchos proyectos a artistas como Álvaro Díaz o J Balvin).

Pero es que a esa pérdida se le suma otro acontecimiento que ha cambiado el norte de su brújula como es el nacimiento de su primer hijo. “Y otra vez pensando en el puto legado (…) A mi niño le voy a consentir, pero al resto os educo” es lo que resume perfectamente el conflicto que atraviesa este sencillo, confrontando aquello que deja atrás, lo que ha conseguido y el porvenir, haciendo que Antón ponga en balance su vida y aquello que la completa.
«AGZ es mi grupo»
Es entonces cuando aparece AGZ… “AGZ es mi grupo” sentencia con aquello que los miembros decían sobre no estar separados, sino cada uno en un camino propio hasta volverse a encontrar. Y yo no sé si es que se han alineado todos para hacer temblar al urbano español, pero con el décimo aniversario de Siempre y el esperado reencuentro del colectivo en Madrid, la pregunta es inevitable. ¿Estamos ante el comienzo de una nueva etapa para C. Tangana o simplemente un regreso puntual a casa?
Sea como sea, hay que estar agradecidos de que Pucho haya vuelto para recordarnos quién fue, y, sobre todo, quién sigue siendo, con este pedazo de homenaje.




