El esfuerzo da lugar a buenos resultados, y London Issues es otra demostración de ello
La promoción mediante TikTok en esta época puede ser un arma de doble filo. Si bien te da ese escaparate con el que potencialmente puedes alcanzar a millones de personas, también puede ser algo contraproducente.
Dejando de lado lo difícil que es lograr una audiencia real mediante unos vídeos cortos en la red social y de lo complicado que es adaptar un pequeño fragmento de una pieza para ello, existen posibles problemas aún mayores.

Yeidos es un artista murciano que empezó a promocionar su música en TikTok como cualquier otro chaval, sin saber en qué iba a desembocar. Para innovar frente al resto de propuestas, comenzó a hacer vlogs de sus días como estudiante con su humorística forma de ser, mientras incluía fragmentos de sus canciones.
Llegó un punto en el que era más conocido por sus vídeos como creador de contenido que como músico, por lo que decidió frenar en seco con los vídeos. Ha pasado ya bastante tiempo tratando de alejarse de esa etiqueta y ahora, a mediados de 2026, acaba de lanzar su tercer EP titulado London Issues, realizado íntegramente en la ciudad británica. Para entender el por qué de este proyecto, hemos podido hablar con el joven de 20 años:
¿Cómo estás después del lanzamiento?
Y: Estoy bien. Siempre se puede estar peor, ¿no? Peor que alguna vez y mejor que otra. Dejémoslo ahí.

¿Estás emocionado por el estreno del EP?
Y: Sí, estoy contento. Cuando llevas ya tanta carga de trabajo, llegas a un punto en el que estás más agobiado que ilusionado. Cuando vas a contratiempo y llevas mucho trabajo, vas un poco quemado. Pero tengo muchísimas ganas de que salga ya. La primera vez que lo escuché me parecía la hostia. Ya tengo que opinar objetivamente. Decir, vale, la composición tal, la música suena de esta forma… Tengo que intentar que se entienda bien lo que digo, porque en los temas antiguos canto con la boca muy cerrada, muy para adentro. Y ahora imagino que mejor.
Tal vez estás un poco quemado también porque es un EP de tan solo cuatro canciones.
Y: Claro, son muchas horas de trabajo para un EP que al final son 8 o 10 minutos. Lo grabamos allí (en Londres) pero luego en mi casa lo regrabé mil veces y probamos mil cosas. Al final lo he escuchado un montón de veces. Luego lo ves en perspectiva, en la pantalla tranquilamente, sin presión, y dices: “Hostia, qué guapo está y qué bien suena”.
¿Qué crees que tiene tu música que la haga distinta al resto?
Y: Yo creo que mi música, al menos por lo que yo la valoro, es porque está todo muy cuidado por un sentido y es muy natural por el otro, ¿sabes? Intento que cada canción tenga un porqué, un sentido. Me gusta bastante hacer proyectos porque puedo darle un sentido a lo que estoy creando. Una canción la puedes disfrutar, pero en dos minutos es difícil contar algo bien. Que también hay canciones para disfrutar y puedo hacerme un reggaeton, pero para eso ya tienen a Bad Bunny. O puedo hacerme un trap, aunque para eso también pueden escuchar a Drake, igualmente. Por eso intento decir las cosas de manera que no me las han contado antes, y eso me parece bastante guay.

El concepto y anécdotas
¿Cómo surge la idea de Londres? ¿Llevabas ya algo pensado o fuiste a improvisar?
Y: Pues sale un poco por lo que te he dicho. Al final hemos sacado solo dos temas este año y me ha podido la presión de tener que sacar algo muy bueno. Nada me parecía lo suficientemente bueno y al final iba acumulando cada vez más temas. Entonces así era irme a otro sitio para no estar encerrado en mi cuarto y ponerme un límite para hacerlo. Luego se pule, pero las ideas son estas y de eso partimos.
¿Y no veías posible incluir en el EP los dos temas anteriores que habías sacado en 2026?
Y: Seguramente hubiera quedado mejor, pero perdía un poco la gracia de que fuese íntegramente hecho allí. Porque al final también hemos documentado cómo lo hemos ido haciendo esa semana. Es verdad que esos dos temas van bastante de la mano por el sonido, pero la gracia era que lo hagamos durante esa semana.
¿Cómo fue el viaje en sí?
Y: La idea era sacar los temas suficientes para hacer un EP. Y tuvimos suerte, la verdad. Allí nos inspiraba más la ciudad o lo que fuese, pero todo salía bastante más fácil. Fui con Dani (@ssaintdanii), mi mánager, y con Pleiss (@1stpleiss), que es el productor del proyecto. Tan solo nos llevamos alguna idea hecha de algún beat o algún loop que tenía Pleiss. La suerte es que nos entraba prácticamente todo, no descartamos casi nada. A lo mejor alguna demo y un beat, pero todo lo demás es íntegro.
¿Y la anécdota de la violinista? ¿Quieres desarrollarla?
Y: Sí, claro. De todas formas, lo pueden ver en el documental que se sube con el EP en Youtube, la gracia de documentarlo es que lo tienen grabado. La cosa es que estábamos en un Airbnb, el más barato de Londres. Entonces empezamos a oír un violín que estaba ensayando en el mismo bloque de pisos, y se nos ocurrió acercarnos a quien estuviera tocándolo y decirle que si quería grabar para el EP.
Claro, tres personas que entre todos juntamos un B1 de inglés, entonces era complicado (risas). Le metimos en su buzón una carta en inglés contándole la idea con nuestro Instagram, y al final nos habló. Nos dijo que tenía una hora libre al día siguiente y vino a grabar. Ella no sabía improvisar, simplemente leer partituras, y gracias a Dios, Pleiss hizo una partitura, no sé ni cómo.

Decías que sentías que estabas lanzando poca música, pero realmente vas a un proyecto por año de media, además de varios singles. ¿Crees que de verdad has estado demasiado desconectado y que si no sacabas música te quedabas fuera?
Y: Sí, honestamente sí. A no ser que lo tengas muy controlado, todo el mundo tiene ese gusanillo en la oreja de sacar música. Entonces, conforme pasa el tiempo, vas teniendo más presión. Si han pasado muchos meses puede haber más expectación y tal vez es algo completamente distinto, y te entran dudas porque sientes que tiene que ser mejor. Al final llegas a un punto en el que no sacas nada, y por eso pensamos en hacer ideas sin presión y lo que saliera allí. Luego lo trabajamos tranquilamente y estuve muy contento con lo que salió.
Al final vas quemando etapas. Acabo de cumplir 20 años, empecé muy joven, tampoco tenía los valores tan marcados. Ahora compongo de otra forma, empecé a tomar clases de técnica vocal, meto más mano en la producción… Ahora trabajamos con beats desde cero y con una composición muy cuidada. Que los temas sigan un orden, una historia y que esté todo mejor cuidado.
En este EP vemos trap, pero aquí por ejemplo no hay reggaeton, como en otros proyectos tuyos. ¿En qué géneros te ves en los próximos años?
Y: Sinceramente, no lo sé. Es un problema porque un día me apetece hacer una cosa y al día siguiente me apetece hacer otra. Como que necesito tres vidas para poder ser tres artistas diferentes. Siempre tengo ese anzuelo de intentar centrarme en un sonido, ¿sabes? Osea, se pueden hacer distintos géneros llevados a tu terreno, pero es complicado. Hay que encontrarle el punto, porque no puedo tener al público mareado y abarcar toda la música.
Feats y juntes
Llevas ya años trabajando con Pleiss. ¿Hay algún otro productor con el que te gustaría trabajar?
Y: Sí, hay varios. En España hay muy buen nivel, aunque se le da poco bombo. Nadddot por ejemplo es muy bueno, pero no tiene el reconocimiento que merece. Si fuera cantante y hubiera trabajado con las personas que ha trabajado, en Murcia sería un icono.
Tienes grandes colaboraciones en tu carrera pero tal vez no se te suele tener tan en cuenta en las conversaciones o debates de la escena, ¿te sientes infravalorado?
Y: A ver, como empecé a promocionarme en redes sociales contando un poco mi vida, mucha gente se enganchó más por mi vida que por la música. Entonces llegó un momento en el que tuve que parar por completo, porque yo lo que quería era hacer canciones, no vídeos. Eso me dio un número de seguidores que no es realista para los oyentes que tengo, y obviamente es complicado tratar como emergente a un tío con 25.000 seguidores en Instagram. Yo me considero emergente como el saco de artistas que están empezando y no vivimos de esto, pero al arrastrar los seguidores de allí es raro. Por ejemplo, comparándome con Galera, que es mi hermano, en los últimos lanzamientos manejamos unos números parecidos.
En TikTok dejé la cuenta principal de lado y me creé una secundaria de cero, porque meterte a una cuenta de 60.000 seguidores que no es al 100% por la música es engañoso. Un artista que maneja esos números sólamente por su música es alguien que está viviendo de eso desde hace tiempo y te mete a miles de personas en un concierto, pero no es mi caso. Y lo mío es complicado en ese sentido porque como tampoco he visto un caso muy parecido, no tengo a quien seguirle los pasos. Hay mucha gente que me seguía porque le parecía gracioso cuando hablaba y ni siquiera le gustaba el tipo de música, pero los quiero muchísimo igual porque me ven por cómo soy.

El dilema de TikTok
Si volvieras al pasado, ¿volverías a hacer esa promoción en TikTok?
Y: No cambiaría las cosas porque creo que también he aprendido mucho. Si tú haces un álbum que es bueno, va a triunfar igual. No sé si tengo que hacer más mérito para quitarme esa etiqueta, pero si yo saco un álbum que es mejor que el 90% de la música, la gente lo va a valorar como buena música. Entonces tengo que ser cada vez mejor, hasta que sea inevitable.
Ahora estoy optando por intentar ser creativo también, pero de otras formas. Cuando un tema es bueno, es bueno. Puede que funcione mejor, porque hay partes que encajan en la promoción, y hay un fragmento que le entra a la gente y van genial, pero hay otros que te pueden parecer mejores y que no entran y punto. Se trata de ser un poco pesado e intentar ser creativo también.
Mucha de la gente que te seguía en TikTok lo hacía por tu humor y por tu forma de ser, ¿has pensado en meter toques humorísticos en tus canciones?
Y: Esa opción no la tengo en cuenta. Nunca me ha salido hacer música así. Entiendo que haya diferentes tipos y si a ti te gusta está genial, pero no es música que yo consuma. Me gusta que sea más seria, más discreta en ese sentido. No me gustan las cosas que son banales, por decirlo así. Tampoco digo que sea filósofo pero… (risas).
Sobre el futuro
¿Qué objetivos quieres lograr de aquí a un año?
Y: Por el tipo de persona que soy y por cómo llevo emocionalmente las cosas, he llegado a un punto de no ponerme objetivos que no dependan tanto de mí. Que obviamente si hago buena música voy a estar en todos lados, pero también hay siempre factores externos, ¿sabes? Hay veces que he acabado muy frustrado. Entonces, si vienen oportunidades de verdad que es la hostia, pero si no, no pasa nada. Me centro en mejorar que es algo que depende de mí. Quiero empezar a mejorar el directo. Creo que lo que hago también tengo que defenderlo, y quiero defenderlo bien: que se me entienda mejor, que se me escuche mejor, hacer mejores melodías… Que sea más fácil plasmar mis ideas en lo que hago.
¿Tienes ya cosas pensadas para el directo a lo largo de este año?
Y: Puede ser que sí. Este último año no me he atrevido porque me he hecho muy pequeño, y con el tiempo dudaba más de lo que estaba haciendo. Ahora estoy ganando confianza poco a poco para volver a tener la poca vergüenza que tenía hace un año y medio.



