A Yunior le brillan los ojos cuando habla de estrellas. No como motivo estético ni como moda pasajera, sino como símbolo de lo que quiere ser para quien lo escucha: “ese puntito de luz que te va a poder hacer sonreír… aunque estés mal”. Con solo 20 años, el catalán nacido en Tarragona se ha propuesto convertirse en un alivio para quienes busquen refugio en la música. “Siempre va a haber un poco de luz ahí”, remata. Y en su caso, esa luz ya empieza a verse desde lejos.
Chicago, el inglés y la semilla del sonido
Su historia arranca en casa, literalmente: “Mis padres son bailarines”, dice casi con naturalidad, como quien descubre el origen de todo sin necesidad de grandes metáforas. Su infancia, sin embargo, no ocurrió en Cataluña, sino en Chicago, a donde se mudó con cinco años. Allí aprendió a leer en inglés, a soñar en inglés y, sobre todo, a escuchar música en inglés.
De Justin Bieber a Nicki Minaj, pasando por Chris Brown, sus referencias tienen más que ver con la industria americana que con las playlists españolas. Por eso, cuando uno escucha sus primeros singles (Codeine, Pass Out, Flying Away) entiende perfectamente de dónde sale su métrica híbrida, su manera de subir melodías y la soltura con la que cambia de idioma.
Pero la verdadera chispa no la puso un gigante del pop, sino un adolescente de SoundCloud: Lil Mosey. “Noticed fue la canción que me hizo querer hacer música”, recuerda. Tenía 12 años cuando vio que Mosey había escrito el tema con 14: “Yo dije: ‘guay, yo también quiero’”. Desde entonces, las clases de canto, guitarra y piano fueron moldeando lo que hoy es su identidad artística, además de proporcionarle la ayuda por parte de profesores que se habían fijado en él para la creación de sus primeros lanzamientos.
Con el tiempo, y a base de madurar, dejó atrás ciertas etiquetas. El golpe final llegó en 2024, tras un proceso que cambió su vida: su fichaje por Interscope Records y el management y proyectos realizados por WeGotTheSound.
La historia parece escrita para un documental. Yunior, trabajando para financiar su música, en un camp con WeGotTheSound, productores top en la sala (Gotex, Saint Cairo, MercaLoops) y Ray La R, un A&R de Interscope que se fija en él. “Me vieron, les gusté y a partir de ahí firmé con Interscope”. Todo en cuestión de meses. Todo demasiado rápido, demasiado intenso para alguien que acababa de cumplir 19. Tuvo la oportunidad de presentar el disco realizado durante ese mismo camp de artistas emergentes en la Fitz Club de Madrid, un evento que revolucionó el pensamiento que tenía para su carrera.
Toda esta unión por parte de Interscope y WGTS es importante, no solo para la historia de Yunior y más promesas que aportaron su grano de arena para que el proyecto se pueda llevar a cabo, sino también que el mismo Yunior fue descubierto por personas que apostaron y siguen apostando socialmente al desarrollo de él y más artistas emergentes, comportándose como benefactores que han otorgado la oportunidad, plataforma y micrófono para hacer eco del talento que portan sus voces.
«Me cambió la vida drásticamente. Fue una locura… súper bonito pero también difícil»
Objetivos en el mundo de la música
El propio Yunior deja en claro que le gustaría convertirse en un artista reconocido, pero sobre todo saber que la gente que le escucha está disfrutando y encontrando en él una zona segura. También explica cómo desea seguir con su misma mentalidad aunque pasen los años.

«Me estoy convirtiendo en una persona bastante estoica, sabiendo que lo más importante es la perspectiva y que quiero seguir así. Quiero seguir con mi novia, con mis amigos, quiero seguir teniendo el mismo círculo… La verdad que no quiero que eso cambie para ser el número uno. Si tengo que quitarme de esas cosas para ser el número uno, prefiero no serlo y saber que al menos estoy ayudando a la gente que me escucha»
Preguntas relámpago ⚡
¿Cuáles son tus influencias musicales?
R: Actualmente, como estoy ahí con el afro y todo eso. Ahora estoy escuchando a Omah Lay y Rema, serían sobre todo esos dos mis inspiraciones.

¿Qué 3 proyectos de artistas te han marcado más?
R: El que más me ha marcado, Saturno de Rauw Alejandro. Es el que más me ha marcado. Me acuerdo de ir a ver el concierto y fue como el de decir: «Quiero hacer esto, necesito hacer eso». Fue como el mayor cambio de chip que tenía en mi vida. Eso fue lo que me incitó también, sobre todo, a ponerme a bailar también. Siempre mis padres bailan en casa. Son bailarines, pero yo como que siempre lo había dejado como del lado. Se me da bien, pero me podría haber puesto antes y me da rabia. A partir de ahí fue cuando empecé. Luego diría Northsbest de Lil Mosey porque fue lo que he explicado, cuando me puse y empecé a escribir y todo eso, y Hollywood’s Bleeding de Post Malone.
Con 3 palabras o una frase, ¿cómo definirías el tipo de música que haces?
R: Un soplo de aire fresco.
Con esto aclarado, ¿qué canción de tu carrera recomiendas para la gente que no te conozca?
R: Les pondría Nicki Nicole. A partir de Nicki Nicole —se interrumpe a él mismo—, Follow también, pero sobre todo Nicki Nicole.
Un astro que brilla cada vez con más fuerza
Su último lanzamiento, tras una pausa de 4 y 6 meses con Nicki Nicole y Jarabe, vino Follow, este 13 de noviembre. Con Follow fuera, Paparazzi, su próximo adelanto en camino y un álbum propio que promete consolidar su sonido, Yunior entra en su etapa más seria, más consciente y más preparada.
¿Qué tiene para decir de este proyecto que viene?
Se llamará Staring, un álbum de cinco temas y un bonus track. Sonidos frescos que tengo muchísimas ganas de que la gente escuche. También va a venir acompañado de un cambio estético, en cuanto a todo lo que es Instagram y otros apartados. Visualmente va a cambiar mucho todo, ya va a ser todo un proyecto mucho más serio.
Y si algo mantiene alto y claro en su rumbo es lo que quiere ser para quienes lo escuchan: una estrella del norte para quien la necesite.
Foto de la portada del IG de Yunior (@yunnnnior) hecha por @vero.portraits




