Así nació una de las fiestas underground más populares del país
Elegir un sitio dónde salir de fiesta en Madrid nunca fue una elección sencilla. La gente suele elegir esa “juerga” dónde olvidarse de los problemas dependiendo del ambiente, su localización o incluso el precio de la entrada. Los motivos por los que alguien decide salir a una u otra discoteca son varios, pero para mí la música que ponen en dicha fiesta siempre marcará la diferencia.
Hoy en día coexisten en la capital varias fiestas que podemos mal nombrar como “urbanas”, que se alejan bastante del significado de la palabra “under” para dar un servicio puramente promocional. Salir y escuchar Gasolina por tercera vez consecutiva era algo que tenía fecha de caducidad, y con todo el respeto a la canción de Daddy Yankee, había una gran parte del público que quería salir con la esperanza de escuchar otro tipo de música.
Nacieron entonces una serie de fiestas por todo Madrid que se dedicaban a pinchar canciones de artistas que no sonaban en otras discotecas, como Yung Beef, Sticky M.A o La Zowi. Ese sonido no tardó en triunfar y poco a poco se convirtió en una fórmula que diversas fiestas fueron repitiendo, cada una con su propio matiz.

Podemos decir que fue en ese punto cuando nació YELO, fiesta que en su momento pudo parecer otra más de las muchas que salieron bajo esta premisa, pero con un elemento que la diferenciaba del resto. YELO emergió de entre el resto de las fiestas por ser el punto de encuentro para toda esa música urbana del under español, que ya era casi mainstream; y un escaparate para los artistas del futuro que estaban comenzando a sonar.
Así nació YELO
Mucha gente piensa que montar semanalmente una fiesta en Madrid en salas tan icónicas como El Sol o La Independance solo puede hacerse con una organización grande y un buen respaldo financiero, pero la realidad es que YELO nació por un grupo de tres amigos, una estructura organizativa tan simple como efectiva que sigue prácticamente intacta hoy en día.
Veguin, Alice y Gummy, los tres fundadores de YELO, se conocieron en el año 2022 a través de un grupo para asistir a conciertos de artistas como Slappy o MDA. Todos compartían el mismo gusto musical y juntos sintieron la misma inquietud.
Gummy: “Queríamos escuchar música que no estaba sonando y de ahí surgió la idea”.

Veguin explica que el comienzo de todo fue el Hyperfest, un festival que como su nombre indica estaba asociado al hyperpop, un subgénero urbano y por lo tanto uno de esos matices para destacar por encima del resto de fiestas. El Hyperfest no duró mucho, aunque su éxito sirvió para demostrar una realidad: existía un sonido que la gente buscaba escuchar de fiesta pero que no estaba sonando en ningún otro lado. Y bajo esa necesidad, nació YELO.
El nombre no fue ni mucho menos una elección casual. Veguin es de Tetuán, zona representada musicalmente en la escena por la canción de Estrecho-Alvarado de C. Tangana. Por otro lado, en ese momento las fiestas urbanas que mandaban en la capital tenían nombres asociados al fuego como On Fire o Infierno. Yelo también es el nombre de una canción del Pucho, por lo tanto, el bautizo de la fiesta nació como punto de encuentro entre la idea de destacar con un elemento opuesto al común y el homenaje al rapero madrileño.
Una esencia intacta
Esa contraposición de la que hablan no es ni mucho menos en búsqueda de la confrontación. Alice y Gummy explican como todas estas fiestas de carácter urbano como las ya mencionadas o Antídoto siempre fueron referentes, pero ellos buscaban otro tipo de música.
Alice: “No existía una fiesta que pinchara lo que queríamos escuchar”
Otro factor que diferencia a YELO del resto de fiestas es su escaparate de showcases. Llevar a un artista para que cante durante media hora en un punto concreto de la noche no es una idea de YELO. Muchas fiestas buscan nombres de artistas grandes para su showcase con el objetivo de vender el máximo de entradas posibles, un complemento más al gran negocio de la noche. Sin embargo, YELO se diferencia también en eso, por dejar la búsqueda del sold out mediante este método en segundo plano.
Desde Xiyo y Fernandezz, pasando por Kristina hasta Biberon, Yelo ha sido la primera fiesta en traer a muchos de tus artistas favoritos y todo gracias al espacio que ofrecen cada semana al talento por descubir. Una fórmula que le ha llevado a estar dónde están hoy en día.



Bajo esta premisa, estaba claro que el crecimiento de YELO al resto de ciudades de España no tardaría en llegar, y además de tener sesiones cada semana, la fiesta ha conseguido desplazarse hasta Barcelona, Vigo o Sevilla, dónde también ha triunfado.
A pesar de todo el éxito cosechado Alice, Veguin y Gummy expresaron sus ganas de seguir creciendo. Dicen que buscar expandirse sin perder esa esencia es su mayor reto hoy en día. Esa expansión pasa por buscar nuevas ciudades, y quién sabe si en otros países de Europa. En un futuro podríamos estar hablando de un YELO en París dónde el under de esa ciudad pudiera salir y dar a conocer a un artista desconocido de su zona. Todo esto habla de una oportunidad mucho más grande que el ocio nocturno y es la posibilidad de crear un lazo fuerte entre escenas de diferentes países, un objetivo cuya barrera es el idioma, pero que puede estar más cerca de lo que parece.




