West Srk en la sala Sol: ¿precipitación o acierto?

Treinta minutos de fama

¿Qué hay más grande que el amor? El odio, pero realmente, ¿de qué sirve odiar? Cuando la luz se apaga solo queda oscuridad y West Srk se alzó ante una sala Sol llena de humo y la cegó de luz.

Un concierto demasiado corto para lo que el público quería. En apenas media hora el gallego nos acercó al lado emocional y puro que sale a la luz cuando sus canciones suenan. Puede que West no sea el artista más grande del panorama, pero todos los que frecuentamos su música coincidimos en la conexión emocional que sentimos al escucharle hablar de amor, amistades, odio o lujos.

Fotografía por @4rrbii

Empezando el concierto con el sencillo que le dio altavoz, Mi Cruz, abrió la boca de nuestros estómagos expectantes a un relato que entonaba la pureza que hay detrás del sentimiento genuino que rechaza al odio. Entre el humo de la sala se alzaba su silueta conectando con cada persona que tenía a los pies de la tarima. Sin prisa y acostumbrados a sus ritmos, admiramos a Deva como única artista invitada, encantando cuál sirena con su voz.

Defendiendo el personaje

Se suele decir que los ojos son el reflejo del alma, y en este caso los del artista que empuñaba el micrófono se escondían —o protegían— detrás de unas RayBan negras, dándole el toque misterioso que le caracteriza. Con una bolsa al hombro representando su discurso de marcas caras, dinero y poder defendía el personaje que poco a poco ha construido. La puesta en escena cuidaba cada detalle: atento a las cámaras que se movían por la sala sin dejar de priorizar a los oyentes más fieles de primera fila, que intentaban captar cada momento para revivirlo al ver el video en sus teléfonos.

Repasó los temas sonados de su discografía como Si Algo Es Puro Vale El Doble, GOD’S FAVORITE o De Qué Sirve Odiar, casi como si hubiésemos dado play a su perfil de Spotify.

Fotografía por @4rrbii

La apuesta segura

Los que conocemos la música de West sabemos que es un artista de cabeza a pies, que su sensibilidad artística y emocional es innegable, pero igual no era el mejor momento para hacer un concierto. El repertorio del gallego es extenso, pero la duración del concierto fue una decepción para todos lo presentes. Sumado al escaso público que acudió, lleva a pensar que la decisión de hacer un concierto en la capital estaba más movida por intereses personales que racionales.

El concierto fue espectacular pese a estos inconvenientes, y si tenéis la oportunidad de acercaros a su universo musical estaréis llenos de ganas de ganas de disfrutar de su directo, pero en cuestión de oyentes necesita un pequeño empujón antes de dar un concierto con el que llenar una sala. Pese a no haber sido su mayor logro, el concierto representa la confianza en el potencial del artista, apostando por su música, de la misma forma en la que los que coreamos sus temas sabemos que en algún momento apreciaremos haber vivido esta fecha.

Noe Fernández
Noe Fernández
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