La etapa DAISY llega a su fin con un single inédito que, hasta ahora, solo podía escucharse en versión física
Este viernes 6 de marzo, el chaval más romántico de Fuenlabrada ha cerrado una de sus etapas creativas más importantes dentro de su carrera: DAISY llega a su fin. Una gira por gran parte de España, ciudades europeas como Berlín, Bruselas y Amsterdam que han abrazado la vanguardia del artista, un octubre recorriendo las principales ciudades de Sudamérica y un broche de oro que se pondrá en Estados Unidos han sido la consecuencia de sacar uno de los álbumes más importantes para la música española en los últimos años.
Seguramente nadie avisó a rusowsky de que el amarillo fluorescente y la silueta de un gorila iban a recorrer medio mundo y a estar en boca de todos cuando solamente tenía algún que otro single al que los algoritmos habían conseguido darle un empujón como So so o mwah :3 y muchos otros que habían pasado un poco desapercibidos para el gran público. Ahora, esta intensa etapa que le ha llevado a estar en primera plana de revistas se cierra con un bonus track bastante demandado por su fans: barquito
El último eco de DAISY
El cantante lo añadió como un tema inédito para la versión de DAISY en vinilo y, tras filtrarse sobre todo por rede sociales como TikTok, pensó que lo mejor era publicarla. No por evitar la difusión sin su permiso, sino por poder regalarnos a todos lo que él denominó como un eco final del disco y el último track espiritual de este que, además, ha sido producido por él mismo.
Un tema sencillo que deja atrás los grandes arreglos, samples y sonidos experimentales de canciones como Johnny Glamour o Pink + Pink y que es una especie de DAISY al desnudo y en acústico. La canción abre con unos acordes simples de guitarra, unos coros breves y la melosa voz de ruswosky hablando sobre un amor que no tuvo un final feliz.
Una especie de respiro que se desprende de lo excéntrico y que nos devuelve a ese Ruslán del principio con temas como + suave o no t dejas ver y que, al parecer, nunca nos dejó del todo. Se trata de una especie de viaje por el sentimiento de perder a quien más querías y no poder hacer nada para evitarlo: el arrepentimiento, la soledad y, sobre todo, la pequeña esperanza de volver a intentarlo. Esto se completa con unos tímidos instrumentos que van llenando el final de la canción como si ya solo quedase el poso de un vaso para dar esa sensación de conseguir expresar un sentimiento complejo y romper el nudo en la garganta.
Un track que ha dejado de ser bonus
Si bien es cierto que la mayoría de sus fans han recibido positivamente este single, han habido opiniones de todo tipo. Barquito era una especie de regalo dedicado solo a aquellos que comprasen el vinilo, una estrategia que lleva haciéndose años con muchos artistas y que no es nada innovadora en la industria musical. Aún así, su público se quejó de que la canción solo fuese dedicada a aquellos que se pudieran permitir pagar el alto precio de la versión física de DAISY o que, al menos, pudiesen añadirlo al carrito a tiempo.
Con él se abre de nuevo un dilema muy presente estos últimos meses en la escena underground y es el de poner en venta a precios de lujo experiencias que no corresponden a lo que cuestan. Ya ha pasado con los festivales y los vinilos no iban a ser menos: tiradas limitadas, preventas y estar atento a la página para poder conseguir una parte de ese artista.
No es nada raro teniendo en cuenta que en los últimos años la industria ya no se mueve por lo físico, ya no hay que comprar un disco para poder escucharlo, solamente basta con tener una suscripción a una plataforma de música, por lo que es inevitable que los artistas tengan que reinventarse y agregar un valor añadido a su trabajo. Sin embargo, convertir el merchandaising en artículos de lujo o los festivales en experiencias a precio de oro es una burbuja a la que no le queda mucho por estallar.
Lo más seguro es que la mayoría de sus artistas no tengan la decisión final de convertir su trabajo en una excepción para unos pocos, por eso decisiones como las de rusowsky muestran una cara más humana de un underground que ya no es tan underground y que consisten en darle a su público una muestra de agradecimiento más allá de los procesos de las grandes discográficas y de una industria cada vez más saturada.




