Una banda que reinventa los corridos tumbados desde su universo propio, entre la amistad, la fusión cultural y un sonido que quiere llevarse «De La Puebla Para El Mundo»
En esta ocasión, les presentamos a Los Mangos, una banda con fuertes influencias de los corridos tumbados compuesta por Callahan Ugn (vocalista), Olson (vocalista y guitarrista), Miguel “Miki” Gil (bajista) y Erik Condor (guitarrista). Cada uno con ya trayectorias pasadas, más o menos distintas, que les han juntado en el camino de la música, y que desde el año pasado oficializan su colectivo en busca de engrandecer este proyecto con un álbum para los próximos meses.

La primera aparición que tuvieron como banda fue con el sencillo Aquí Estoy a finales del 2025, pero el nacimiento de Los Mangos se vislumbraba anteriormente.
La Banda
Con influencias marcadas desde pequeño, Callahan comenzó desde una perspectiva profesional en el 2020; Olson, también durante la cuarentena, decidió experimentar y Erik, con Ecuador por bandera y las influencias que conlleva ser sudamericano, tuvo su primer acercamiento con una guitarra regalada por su abuelo a los 10 años, pero viene participando en lanzamientos desde hace dos años.
¿En qué momento nace Los Mangos?
Callahan conoció a Olson gracias a un amigo en común, al ser del mismo pueblo, a finales de 2014. Empezaron tras la pausa que provocó en las vidas de todos la cuarentena, pero no conectaron hasta que le descubrió adentrándose en el mundo de los corridos tumbados que tan populares se han hecho fuera de México en los últimos años.
“A mí de primeras no me moló mucho, pero gracias a él le empecé a pillar el gusto. Y ya fue como: ‘Vamos a hacer un tema, tal’ y fue bien”, cuenta Callahan.
Menciona que Azaire, el primer álbum que lanzaron antes de existir Los Mangos, fue obra de Olson y suya. El siguiente en venir fue Miki, gracias a un productor que lo introdujo al grupo por la necesidad de un bajista. Consigo, trajo la idea de conformar la banda con Erik, a quien había visto por TikTok interesado en el proyecto.
Recuerdan entre sus anécdotas la vez que realizaron una escapada a El Mojón, Murcia, para quedar con Soge Culebra, que había estado escuchando su canción Casayayas, en un directo de Instagram.
“Hablando un poco con él y tal, de alguna manera Callahan manejó y conseguimos quedar con él yéndonos a El Mojón, donde yo veraneo. Nos escapamos los cuatro mangos y estuvimos en mi casa tocando con el Soge. La verdad es que fueron momentazos, risas y tal. Para nosotros era surrealista estar tocando de repente en la casa de mi pueblo de toda la vida, en la playa, con él, con los mangos que recién nos conocíamos…”, relata Olson.
El nombre es producto de la jerga interna que tienen como cualquier grupo de amigos. Concretamente, por parte de Olson, que comenzó a llamar “mango” al resto de los compañeros, lo que significó un paso más que acercó a la banda a terminar de conformarse.
“Sí es cierto que sacamos una canción en abril del año pasado, que se llama Tempranas Edades, que realmente ahí ya participa todo el grupo, pero no habíamos creado el perfil de Los Mangos”, añade Callahan.
Con la salida de Aquí Estoy y su último sencillo LA FINCA, se oficializó el grupo.
Preguntas relámpago⚡
¿Cuáles creen que son las influencias que marcan a la banda?
C: A ver, yo siempre digo que la vibra que traemos me recuerda mucho a un álbum de Junior H, Cruisin’ with Junior H. Es la vibra que me da… esa época de los primeros corridos tumbados. Natanael Cano, Junior H… pero sobre todo ese álbum en concreto que menciono.
O: Coincido con Callahan, pero luego el también tiene influencias de otros géneros. El city pop es un género que escucha mucho y que es muy único de él. Otros de la banda no aportamos ese input. Yo no sabría decirte porque tengo como un popurrí que no veas. Yo escucho de todo y de nada. Entonces es como que de la mezcla mía mental, pongo lo mío. Luego Erik, por ejemplo, trae toda la sabiduría latina.
E: Tomando la palabra, mis aportes de influencia son la música ecuatoriana y la música andina, más que nada. Son géneros como el vals. El vals de Perú también. El pasillo, que es un género de mi país. Todos los toques y los registros que yo he metido en las canciones básicamente tienen esa influencia. Porque le meto como un ritmo más valszado. Y Junior H, te amo —expresa entre risas—.
Con 3 palabras o una frase, ¿cómo definirían el tipo de música que hacen?
C: Yo creo que una palabra es onírico. Pero por el hecho de que representa un poco la creatividad en sí misma la palabra. Onírico es algo soñador, que te abre los sueños. Es algo creativo, algo que tú te inventas o que tu cabeza crea mientras duermes, deforma la realidad. Entonces yo creo que es una de las palabras.
O: Diré especial. Siento que es una música muy difícil de definir dentro de qué tipo de música es. Es rara, en el mejor sentido de la palabra. Como que al juntarnos nosotros cuatro, cada uno de un mundo totalmente distinto… de ahí sale una música que para mí no se parece a nada. Puedes encontrar un poquito de algo de otros géneros, pero no se sabe muy bien lo que es. Entonces yo la llamaría especial, única, diferente, indefinida…
E: Digo fusión. Porque el grupo se caracteriza por eso, por ser españoles haciendo corridos tumbados. Para mí esa fusión es durísima. Porque no es lo mismo un género mexicano: tienen su onda, su flow, su forma de hablar, sus palabras. Yo lo veo un poco chocante, pero no para mal. Por eso diría fusión.

¿Qué objetivos os gustaría lograr con vuestra música?
C: A nivel banda y a nivel individual, me gustaría dejar un legado, que lo que tengo que decir tenga alcance. La música es una expresión de ti mismo y la gente la recibe como quiere: tú haces algo romántico y otros lo sienten como desamor. Ahí está la gracia.
También quería hacer algo propio y original. Con tantos estímulos es complicado, pero creo que lo nuestro es único: un grupo de españoles tomando los corridos tumbados y moldeándolos a nuestra forma. Cuando hago música individual también siento que hago algo propio. Y luego lo que venga vendrá: si la vida quiere que haga música en México, Argentina, Marruecos o Japón… lo dejo al destino.
O: Respecto a la banda, quiero mantener el proyecto vivo y seguir viviendo experiencias con los colegas. A nivel personal, mi objetivo es aprender lo máximo posible para expresar mis ideas con libertad. Manejarme técnicamente me dio mucha capacidad de expresión. No es un camino de llegar a algún sitio, sino interno… quiero expresar lo máximo posible a través de la música.
E: Con la banda mi objetivo es pasármelo bien. Todo lo que hemos trabajado no lo he sentido como trabajo, sino como ir al parque a tocar con mis chavales. Ese es un buen objetivo, mientras sea con responsabilidad. Si hay que traer un trabajo, se trae, pero no quiero sentirlo como trabajo.
En el futuro, si Dios quiere, seguir haciendo conciertos y sacando marchas.
Y a nivel personal, quiero dejar huella: representar a mi país, Quito y el barrio de Calderón. No quiero sonar egocéntrico, pero soy de los pocos ecuatorianos haciendo un proyecto así aquí en España, y eso es un poco cool.
Futuro creativo, estratégico y musical
El futuro de Los Mangos sigue una línea muy clara: consolidar su propuesta, ampliar su identidad y dar el salto definitivo desde el universo creado en Azaire hacia un proyecto más grande. Si ese primer álbum representaba un pueblo inventado como espacio onírico que representa la nostalgia de la infancia, ahora LA FINCA, el siguiente adelanto, SANGRE NUEVA, y el próximo disco, De La Puebla Para El Mundo, marcan el paso hacia la expansión, el salir de ese origen simbólico para deslumbrar al mundo con su música.

En el corto plazo, el objetivo es que LA FINCA conecte y que SANGRE NUEVA refuerce esa mezcla propia que, según Callahan, «no se ha hecho antes en España» y cuya recepción siempre es «impredecible». La banda quiere aprovechar ese impulso hasta la llegada del álbum, previsto para primavera, y que seguirá el imaginario de Azaire con una narrativa más amplia, incluyendo una página web, mapas, easter eggs y un concepto que funciona como un “camino del héroe”.
A nivel musical, Los Mangos sienten que han pasado de asimilar el género al punto en el que ya hacen lo que quieren, incluyendo música que no es regional mexicano.
En el largo plazo, buscan representar sus raíces —tanto españolas como la influencia ecuatoriana que aporta Erik—, construir un proyecto único que fusione todo eso sin etiquetas y llevar ese sonido propio De La Puebla Para El Mundo.




