El cuarto álbum del artista representa el chakra amarillo y continúa un trabajo conceptual que comenzó en 2020
A poco más de tres años desde su último álbum APOCALIPSI, el cantante ha regresado con un nuevo trabajo que ahonda no solo en nuevos sonidos, sino también en un concepto más espiritual y maduro en comparación con sus otros trabajos. SENE KOR SENE es un proyecto con un trasfondo mucho más reivindicativo para poder conocer sus raíces y lo que le ha hecho ser quien es a día de hoy.

De padre senegalés y de madre catalana, LEÏTI ha expresado en más de una ocasión el haber sentido que no es ni de un sitio ni de otro al completo, por eso en SENE KOR SENE el motor principal es aunar ambas culturas e identidades mediterráneas y poder representar el conflicto interno de muchos jóvenes que han estado en su situación. TATIMU (2020) representaba el chakra rosa o morado, el más alto y el que representa la conciencia y la espiritualidad. A partir de sus siguientes trabajos comienza un viaje descendente pasando por el chakra verde en JÖM (2021) y el chakra rojo en APOCALIPSI (2022) para llegar finalmente al amarillo, símbolo del intelecto, la autoestima y la motivación. Además, en conjunto, estos tres últimos conforman los colores de la bandera de Senegal.

En este nuevo trabajo ha contado con una larga lista de productores entre los que se encuentran nombres como iseekarlo, Harysafu, Chineseguy2021, Bexnil, todos ellos pertenecientes al colectivo musical Cutemobb, así como Kabasaki, Karl Lee Hartweger, Gabriel Faria, La Maldición de Amel, Edu Monteiro, Young Wolf Beatz, DJ AIR y Lucas Delgado. Un conjunto de profesionales que, junto a la voz y la creatividad de LEÏTI han llevado el color amarillo y la estética étnica a otro nivel con un trabajo muy ecléctico e híbrido que no se encierra en un único género.
La dirección creativa ha estado a manos no solo del cantante, sino también de su mujer Sita Abellán, estilista, diseñadora y modelo entre otras muchas cosas, y que también ha aparecido en dos de los videoclips de este álbum. Un rasgo que demuestra la conexión artística de la pareja y que ha dado forma a un álbum conceptual y sólido. También se incluyen dos colaboraciones: una con Polimá Westcoast en Más alas y otra con Beny Jr en Shhh…, dos singles que ya se presentaron antes de lanzar el álbum.

En cuanto a las canciones incluidas, se podrían destacar temas como Penélope, en referencia al personaje de La Odisea, una canción tranquila, romántica, con ritmos mediterráneos que consigue posicionarse como una de las más pegadizas del álbum por su ritmo afro-electrónico y casi hipnótico, acompañada de un videoclip protagonizado también por la pareja paseando por playas y bosques de Senegal.
Otro de los temas más aclamados es Shhh… en colaboración con Beny Jr, una canción que representa también esa espiritualidad y reivindicación que gira en torno al disco. Destaca también la mezcla de ritmos entre ambos cantantes: mientras LEÏTI presenta ese flow y drill más lento y contenido, Beny Jr trae un trap más duro y directo, una unión que deriva de nuevo en esos beats de afro-electrónica. Cabe destacar también el fragmento en el que se nos presenta un monólogo de un soldado israelí que no puede dormir ya que en sus sueños se presentan niños gazatíes que murieron durante el conflicto, una especie de representación del peso de la conciencia después de un atentado contra los derechos humanos que encaja mejor que nunca en la situación política actual.
LEÏTI explicó el significado de este fragmento durante su última entrevista en Radio 3 y lo justificó aludiendo a que el rap y el hip hop son los géneros idóneos para poder hacer críticas sociales y políticas, un leitmotiv que parece estar perdiéndose con el tiempo y que también han defendido divulgadores musicales y otros cantantes como Juicy BAE. De igual manera, el artista habló de que, a pesar de que el fronteo y el lujo caben en estos géneros, no quería olvidar el motivo principal de su música, por lo que SENE KOR SENE está más cerca de la defensa de sus valores que otros trabajos.
El interludio Torre de Babel y la canción Sátira de Babylon / Letter to my kid —tracks 6 y 7— van de la mano y también guardan ese espíritu defensor, en este caso como una lección a su hijo para que siga su propio instinto y evite dejarse llevar por lo establecido, en concreto por los planes de los sectores elitistas a los que él apoda como babilónicos.
El resto de canciones bailan de igual manera entre los ritmos africanos, el rap y hip hop alternativo, y una electrónica muy relajada. Los videoclips que les acompaña, como el de B+ y Más alas presentan una dirección y producción muy trabajada, propia de un proyecto cuidado. Por una parte, B+ guarda una estética parecida al de Penélope: imagen analógica y paisajes senegaleses; por otra, Más alas está muy en relación al estilo de la propia canción: una estética más propia del trap y reggaeton latino debido a su colaboración con Westcoast, llena de lujo y dinamismo.
SENE KOR SENE consigue mezclar un estilo que ya habíamos visto en otros trabajos de LEÏTI, pero esta vez más perfeccionado y conceptual. No se encasilla en un solo género, pero predomina el afro beat y los ritmos pegadizos y bailables, todo ello en referencia al estilo mediterráneo que unen a Barcelona y Senegal, ambos puntos de referencia para el imaginario del cantante que han construido una dicotomía en su identidad y sentido de pertenencia. Se trata, sin duda, de un álbum sincero donde entran la reivindicación y la búsqueda de un espacio propio que no ha podido frenar su entrada en el mainstream.
Más espiritual y cercano a la religión que nunca, LEÏTI ha conseguido crear una estética propia que no se sabe cuándo culminará, o si bien va a ser la tónica general de sus futuros proyectos. A pesar de ello, el cantante ya ha explicado que su trabajo no casa con la presión y que, de momento, seguirá haciendo caso a su instinto e inspiración propia más que a los ritmos de la industria. Por lo pronto, tenemos de sobra con SENE KOR SENE y todo el universo alrededor de él.



