La artista chilena concibe su segundo disco lucy miró al mundo y notó que está girando como un paso a la madurez y abraza el pop alternativo.
Después de Epistolares y su deluxe, AKRIILA al contrario que Lucy, el caracol de la portada, evoluciona a una velocidad endiablada en una artista con una riqueza sonora e instrumental cada vez mayor. Así, días antes del lanzamiento dejó claro la inspiración que fue la música de los Beatles desde su niñez. Dicho recuerdo motiva la nueva etapa que despierta con el álbum.

Por ello, no podía empezar de otra forma que con homogenic. Primero, por una referencia a la cantante islandesa Björk que también cuenta con un álbum homónimo de 1997, y segundo, por el uso de un extracto de George Harrison, vocalista del grupo de Liverpool, hablando de su boda y su historia de amor con Pattie Boyd. Todo esto envuelto en los primeros acordes eclécticos y mágicos de una guitarra eléctrica, un piano y una flauta. Un paisaje de sueños y vivencias que apenas comienza a sentir.
Los desamores marcan la mayoría de las adolescencias, y esto, mostraría la chilena en moriría y moriría. Situaciones hiperbólicas causadas por la inexperiencia y las hormonas que, al mirar con perspectiva, recapacita y era el fin del mundo para ella y ahora es la muerte a su yo adolescente. A base de vocoders y armonías que adornan la fatalidad lírica. Para luego, contrastar de forma brillante con la “rebeldía” de abrázame, un baile esquizo entre el bajo y la guitarra en busca de consuelo. Una nube gris de rabia que con la reverberación de su voz parece que escuchas directamente su subconsciente. El poder de un abrazo hecho canción.
Bajo la producción se encuentra el dueto formado por Heartgaze y VINCO. Los arquitectos de esta casa construida sobre recuerdos, invadida por hadas y estruendos digitales. Con migas de amor... está la frase que resume el disco a la perfección: “¿Te parece si me acerco y escucho tu pecho, y me rompes la cara?”. Ese balance entre lo indomable y lo dulce. Por el contrario, vuelve a un amor no correspondido en roger acompañada por una batería inalcanzable. Hasta que estalla la realidad en tu oído.
En un <3 inestable está el pico de saturación, incomodidad y distorsión que conviven tan bien en este universo sonoro de Lucy miró al mundo y notó que está girando. Es curioso pensar que es el igual al cúmulo de sensaciones que experimenta un caracol en su mundo.

Pobre Lucy, pobres caracoles. Menos mal que partedemipartedeti es la siguiente canción. La ligereza de los instrumentos, sobre todo, el arpa y la flauta llevan al oyente a respirar el aire del mundo de Zelda.
Toda travesía vital tiene su punto y aparte, thanks you, music es ese momento. Junto a los coros de CONDY y Heartgaze, AKRIILA aprovecha para agradecer todo lo logrado hasta ahora. Quién le diría a la joven de 17 años en 2020, en plena pandemia, que llegaría al lugar donde está hoy. Y qué mejor manera que rodeado de tus amigos. Una relación honesta, cálida y genuina que colma toda la canción. Conexiones que valen más allá de la música, bañadas en melancolía propia de los pianos de fondo.
Si tenía que haber un hit en el álbum, este tenía que ser suave. Una colaboración idílica con Jane Remover, la pionera del dariacore, conforma el tema más hyperpop y que más puede recordar a Epistolares. Con una esencia sucia, pero electrizante. Asimismo, cuando escuchas inmediatamente después el mundo y yo sientes que estás escuchando a una canción hermana de suave. Por otro lado, la incorporación de Guitarricadelafuente atenúa las pulsaciones, gracias en parte a las baterías de cumbia y a la interpretación vocal de Álvaro. Un bonito homenaje a santiago de chile.
Se acerca el final del viaje, el dolor cubre por completo gemela. Un minuto de reposo antes de cualquier letra. Percusión, guitarra y nada más. Ya después, vienen los lamentos y la tristeza. Ahora bien, en this room could be heaven vuelve el reino de las guitarras distorsionadas. Estas abogan a una canción más dirigida al desahogo personal de Fernanda, en busca de la aprobación de personas ajenas. Ahí la duda. Creer en sí misma o creer a las voces.
Un caracol llamado Lucy fue la inspiración de este álbum. Por esto, esta canción cierra este camino introspectivo en forma de espiral. Gira y gira. Si a una persona le parece gigante el mundo que vive, imagina a un simple caracol. AKRIILA acaba por todo lo alto lucy miró al mundo y notó que está girando. Un mundo sonoro que establece a la chilena como una de las voces más importantes de la música en español. Con una última referencia a los Beatles con su canción While My guitar Gently Weeps que traduce en el último verso del coro: “Mientras mi guitarra llora”. Finaliza ese ciclo más experimental, sin embargo esencial para encontrarse a sí misma. Un mundo que no espera a nadie y que ahora gira con la música de AKRIILA.



