Hijos de la Ruina presenta su última entrega, «HDLR VOL. 4»

Un disco para saciar la nostalgia

En el año 2012 Natos, Waor y un Recycled J que aún respondía al aka de Cool se juntaron por primera vez como grupo bajo el nombre de Hijos de la Ruina para lanzar el primer volumen de esta saga. Estoy convencido de que Gonzalo, Fer y Jorge jamás hubieran imaginado que 14 años después de ese primer trabajo, presentarían su trabajo más grande hasta la fecha en el Autocine de Madrid.

Está claro que haber llevado hasta este punto un proyecto tan grande solo ha sido posible gracias al trabajo de los 3 y fruto de una gran amistad. Sin embargo, siendo el volumen más ambicioso de la saga, toca mirar el trabajo con lupa y ver si está a la altura de las circunstancias.

Portada de HDLR VOL. 4

Hay varios factores que me llaman especialmente la atención de este último volumen de HDLR. En primer lugar, su extensión, ya que teniendo en cuenta que sumando las canciones de las ediciones anteriores habían un total de 18 cortes entre las tres, creo que a todos nos sorprendió bastante ver que el cuarto volumen contaría con 21 temas. El segundo factor lo encontramos en el apartado de colaboraciones, que hasta este último volumen no se habían hecho presentes antes.

Otro elemento diferencial, aunque quizás menos obvio que los anteriores, es la experimentación. Para esta edición da la sensación de que han buscado reinventarse, algo que solo sería posible con la incorporación de nombres en la producción como PMP. Con esta suma de detalles podemos decir que formalmente la palabra que mejor define HDLR VOL. 4 es «innovación».

Con todo lo mencionado está claro que sus integrantes han tratado hacer de este proyecto, un candidato a disco del año, pero en mi opinión se han quedado a medio camino. Veintiuna canciones son demasiadas para el formato al que los tres raperos nos tenían acostumbrados. Sin llegar a nombrar ningún corte, me niego a creer que dentro del trabajo no haya un tema prescindible.

Por otro lado, pienso que el apartado de las colaboraciones es nutritivo para la escucha. Juntarse con antiguos nombres como Hijos Bastardos y Suite Soprano, para después regalarnos colaboraciones nuevas e inesperadas como con Cano o Lia Kali, es algo que oxigena el disco de buena manera.

En cuanto a la innovación, creo que es de elogiar ver como los raperos buscan adaptarse a nuevos sonidos, y a lo mejor es porque yo o soy joven o nostálgico; pero me cuesta comprar los cortes que se salen del sonido habitual de otras ediciones de HDLR. El mayor contraste entre lo nuevo y lo viejo se puede apreciar del tercer al cuarto tema. Mientras que Muerto en Vida, es una canción con una base de guitarra al estilo del grupo, First Class se siente como un corte pop que me genera dudas sobre la intencionalidad detrás del proyecto. Estaba claro que en 21 temas tenía que haber de todo, pero a veces menos, es más.

Aunque adaptación e innovación puedan usarse en la misma frase, son conceptos totalmente distintos. En este trabajo la adaptación también es una asignatura pendiente. El mejor ejemplo está en AHÁ, una canción que está hecha para Cruz Cafuné y en la que siento que tanto Natos como Waor como Recycled J, se quedan algo atrás a la versión que ofrece el canario.

De las canciones dónde rap y electrónica se juntan me cuesta hablar ya que no soy muy fan del segundo género y mucho menos de mezclarlos. Soy consciente de que esta mezcla tiene su público y mayoritariamente comparte espacio con el público objetivo de Natos y Waor por lo que voy a definir los cortes como Madriz o Pierdo el control como apuestas seguras para su público.

HDLR 4 prometía ser muchas cosas, aunque para mí la única expectativa que tenía que cumplir era con la nostalgia de sus fans y en ese aspecto han acertado de lleno. Ese público que tienen es quizás su mejor respaldo, aunque también se comporta como un arma de doble filo. Una semana después de su lanzamiento he podido ver hooligans en redes que se han atrevido a catalogar este disco como el mejor del año y eso que nos encontramos a mediados de enero.

Yo me atrevo a rebatir esa afirmación pronosticando que de aquí a un mes el último proyecto de Natos, Waor Y Recycled J será otro que añadir a su estantería discográfica para no volver a salir de ahí en mucho tiempo.

Carlos Salas
Carlos Salas
Artículos: 19

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *