El jueves 12 de febrero fue la fecha elegida por Faenna para lanzar su primer álbum en solitario, Hasta mañanita si Dios quiere (HMSDQ).
Déjame que repase un par de cosas que tú ya sabes de la malagueña por si queda algún rezagado: Papeles Y Mechero en mayúsculas y neón en su biografía. Se abre un nuevo horizonte para una niña a la que las esquinas del cuaderno ya le hacían de límite en cuanto a escribir.

No es sorpresa para nadie que la industria está colapsada. El debate de las copias anda de boca en boca. La gente se mueve aquí y allá y habla de cosas mientras Julia se atrinchera en el estudio. Sin hacer promesas ni hablar de más, en una escena que se muestra hostil con las mujeres, en la que existen el rap y «rap femenino», que por absurdo que suene, refleja perfectamente que no hemos dejado atrás aquella regla. Se te condena a tener que demostrar el doble que un hombre para que te tomen en serio, y ni siquiera te asegura nada.
Dentro de esa jungla aún queda un selecto grupo de gente que conserva un criterio genuino que va más allá. Recibimos con los brazos abiertos trabajo tras trabajo que nos iba regalando, su EP Espabilá, su álbum Julia y Manuel y su otro EP Dreamless… todos en buena compañía.
El proceso ha avanzado suave y naturalmente, y la malagueña se ha dado a conocer de manera orgánica y ayudándose de colaboraciones. La han apadrinado leyendas malagueñas como pueden ser Gordo Master, los Niños del Afromarket, Saske… A estas filas se une el peso pesado de Delaossa, con el que comparte una colaboración en este último álbum. Gracias también a estos juntes se ha ido curtiendo y cercando en un estilo propio dentro de la pertenencia a un grupo.

Diecinueve tracks que demuestran una superioridad que no necesita escudo. Parte del posicionamiento propio de un artista que se está colocando en la escena es enseñar los dientes. Hay quienes hablan de posicionamiento y de como Julia con este disco se ha asentado como peso pesado de la escena. Lejos de ser un álbum de transición, creo que es el primer proyecto que hace a tiempo completo ya sentada en el sillón.
Esta superioridad y despreocupación se hacen notables en cuanto a la longitud y elección de los temas que han sido finalmente presentados. Parte de los oyentes saca el debate sobre la longitud del proyecto, cuestionan si sobra algún o varios temas que no sean estrictamente necesarios para el proyecto. La clave parece estar en eso. El discurso no sale de la necesidad de meter la mayor cantidad de información en el mínimo tiempo posible antes de que la atención se desvíe. Los ojos están en ella y bailar en el tiempo a su antojo es otra manera más de gritar que no hay nada más que demostrar.
Quizá es tiempo de plantearse esa necesidad artificial de convertir los álbumes en un mero producto de consumo y quitarles tanta alma como sea rentable.

Referencias con el sello malagueño y flamenco, Juan de la Palmilla, Cartita de Amor de la Niña Pastori, ritmos flamencos y una manera casi tangible de transmitir la cotidianidad de vivir en la Costa del Sol, a pie de playa, y lo que conlleva. Sobre esto último hay un tema que no te puedes saltar, cantado con la rabia inherente de la juventud: Cuando no sepas qué decir di la verdad.
Dentro de las colaboraciones hemos comentado la de Delaossa. Aunque nos encanta poder ver la faceta más melódica de la rapera, la canción supone más de lo que se ve a simple vista. Es un símbolo de estatus que refuerza la nueva posición de la malagueña. Aunque la colaboración más destacada musicalmente podría tratarse de Prefiero no ponerle nombre a esto, con Alberdi y Spinnheli, un R&B que es un completo flechazo auditivo digno del mes del amor.
Hablando de la listening party, a la que tuvimos el placer de asistir, este tema no fue el único flechazo de la noche. En la primera escucha, Tengo que hacer algo fue mi número uno. Dejando a un lado el sonido, que se vende solo, es llamativa de por sí una letra que parece de principio a fin sacada del diario. Al fin y al cabo esa es una de las medallas de Faenna, la transparencia.

Dentro del álbum vemos temas de todas las temáticas. Eso sí, nos queda clara una idea que es la base del disco: la preocupación de Julia por que la subida la lleve a olvidarse de quienes la quieren y de donde viene. A algunas nos puede recordar a una conversación genérica que hemos tenido la mayoría de las mujeres. Quizá hayas tenido una amiga a la que le da miedo no ser buena madre en el futuro, y tú sabes que la preocupación que viene de ese enunciado es con certeza uno de los motivos por los que eso no pasará nunca.
El último track del disco es una carta con sello de lacre a sus seres queridos, que cierra esta preocupación, al menos en el disco.
Es una satisfacción ser testigo de las diferentes etapas de esta mujer, saber que el relevo de la escena malagueña lo toma alguien con tanta entereza y creatividad, que pone la ciudad de portada y abraza con pasión nuestras raíces.
A la vez, un referente tan sólido para las niñas de la costa malagueña. Para quienes venimos de familia de pescadores, a quienes nos enseña que se puede tener una mano en la orilla y otra en el cielo. Y a no conformarnos con el subgénero femenino dentro de las categorías. Faenna trasciende el género, hablamos de excelencia.




