Ahora que ya hemos digerido todo lo que fue el concierto de Bad Bunny en la Super Bowl, y que nuestros informadores favoritos nos han desvelado todos los guiños y datos curiosos del evento, podemos ver el concierto realmente como lo que fue.
El artista puertorriqueño consiguió que el foco de atención estuviese sobre él apenas una semana antes llevándose el Grammy de Álbum del año y Mejor Álbum de Música Urbana. El reconocimiento y autoridad musical que da un Grammy es innegable, siendo uno de los premios más valorados en el ámbito musical, pero si encima a la semana siguiente haces un espectáculo cuidando hasta el más mínimo detalle durante el descanso de uno de los eventos del año en EEUU ya te coronas como uno de los artistas más relevantes del panorama.

Bad Bunny lleva construyendo su carrera musical por más de diez años, pero con su último disco marcó un antes y un después. Para los que ya conocían al artista no supuso mucho, pero de cara al mundo ese ultimo proyecto le dio un nuevo nombre. Ahora Benito es un artista que lleva por bandera su país y sus raíces, un artista que reivindica y cuyo mensaje va mucho más allá de Tití Me Preguntó. Igual aquella etapa en que la gente le decía que ya no era Benito sino «Benjamin», por toda la relación que tenía en ese momento con los states y cómo esto se proyectaba en su exposición pública, le hizo reflexionar al punto de crear una oda a su tierra.
El estilo musical del artista te puede gustar más o menos pero objetivamente no es mala música. De hecho, Debí tirar Más Fotos presenta una riqueza musical enorme. Partiendo de que la elección de los temas estuvo muy acertada, cantando sus canciones más representativas, la escenografía fue inmejorable.
Los conciertos de este tipo de musica suelen ser criticados por ser básicos o simples, pero Bad Bunny no dejó de cantar en ningún momento, seguido por una cámara que pasó por campos de caña de azúcar, por una boda, le dio uno de sus Grammys a un niño, se subió a un poste de luz y enumeró uno por uno todos los países de América. Cada uno de estos momentos representaba mucho más de lo que las cámaras captaban.

La reivindicación fue el título del show, literalmente lo llamó «el Super Tazón» por la traducción literal del evento al español, y la forma del espectáculo definitivamente estuvo a la altura del contenido de este. Las manifestaciones no solo fueron físicas a través de la escenografía, otros artistas que colaboraron y las acciones, sino que también fue metafórica, ¿Qué hay más irónico que el artista que lleva a Puerto Rico por bandera, siendo esta región el tema principal de su último disco, actúe en evento del año de Estados Unidos, un país que se está llenando de odio y racismo?
La crisis social que viven los estados, provocada por la cacería de personas inmigrantes por parte del ICE, no tiene ninguna mala palabra por parte del presidente, el mismo que agotó sus teclas en un tweet criticando la actuación.

Se comentaba en redes hace un tiempo, cuando Benito anunció su nuevo tour, que esta gira no pasaría por EEUU por miedo a que los agentes de este dispositivo se paseasen por los alrededores de los conciertos, obviamente en caza del publico latino que asistiría para ver al artista. Aun así, ha conseguido hacer un show en el país que de primeras le rechaza —y no solo por su música— de forma segura, sin agachar la cabeza y recordando a los defensores del movimiento MAGA que América son 35 paises, no solo uno. Algunos seguirán diciendo que la música no es política mientras ven un concierto en el que cada referencia es una crítica que busca remover conciencias de una forma u otra.




