«A0», el calculado trampolín de RALY

Martí Nadal —más conocido artísticamente como RALY— es uno de esos casos que la escena observa con una mezcla de curiosidad, respeto y cierta incredulidad. En apenas cuatro años, el artista nacido en Igualada (Barcelona) ha logrado posicionarse como una figura reconocible dentro del hip hop nacional, principalmente gracias a dos elementos que han definido su identidad desde el principio: una personalidad artística oscura, segura de sí misma, y la decisión de apostar por un sonido que dominó el panorama estadounidense entre 2014 y 2020.

Portada de A0

Antes de A0, su discografía ya dejaba pistas claras de hacia dónde quería dirigirse. Podemos encontrar el EP 198 o los triples sencillos Vo2Max y Allblacksummer, pero el verdadero outbreak fue su primer larga duración, lo que piensa la ciudad de mí, un disco que consolidó una estética sonora y narrativa y generó conversación dentro del underground nacional.

Han pasado ya dos años desde aquel primer gran paso. Durante ese tiempo, la expectativa en torno al siguiente movimiento del artista fue creciendo progresivamente. 2025 terminó funcionando como una antesala cargada de tensión: inicialmente A0 debía publicarse ese mismo año, pero finalmente su lanzamiento se retrasó hasta el 27 de febrero de este año. El retraso, lejos de diluir el interés, terminó aumentando el hambre de una escena que llevaba meses mirando de reojo cualquier movimiento del rapero catalán.

Ese periodo de espera estuvo acompañado por tres adelantos que funcionaron como pequeñas ventanas al universo del disco: ACERO, ALO —junto a Abhir— y SONRÍE. Tres temas que, con perspectivas distintas, ya insinuaban el tono general del proyecto. Personalmente, pensé que el sencillo velvet, publicado en mitad del rollout promocional, acabaría formando parte del tracklist final, pero finalmente no fue así.

Portada de velvet

A0 llega estructurado en 13 cortes —12 temas principales más un bonus track que funciona como outro, MERCI— y presenta cuatro colaboraciones vocales que dejan bastante claro algo que ya se intuía: gran parte de la industria del hip hop español reconoce a RALY como una figura asentada dentro de la conversación actual. Mvrk, Abhir y Louis Amoeba aportan su personalidad en distintas partes del disco, mientras que Alka —colaborador habitual en la carrera de Raly y conocido principalmente por su faceta como productor— también aparece a nivel vocal.

En cuanto a producción, el álbum funciona como un pequeño mapa de talentos del circuito español. Los nombres más presentes son Alka, Jordi Rica, Kashlo y el propio Louis Amoeba, pero el proyecto también incluye arreglos de productores como A. Dense, J Cream, Mayo, Tuiste, Norman Bate$ o Saint Lowe, entre otros. El resultado es un equipo creativo amplio que consigue sostener una identidad sonora bastante cohesionada.

Lista de productores en A0

Influencia yankee y construcción de un personaje: el magnetismo silencioso de RALY

En lo personal, A0 se ha convertido rápidamente en un acierto seguro dentro de mi rotación. Es uno de esos proyectos no skips donde cada corte aporta algo al conjunto.

Uno de los aspectos más interesantes del disco es cómo RALY ha conseguido pulir un sonido que siempre estuvo claramente influenciado por la escena estadounidense. Ese diálogo con el hip hop yankee no es un secreto, basta escuchar algunos patrones melódicos y estructuras para identificar referencias claras.

La influencia del colectivo Cactus Jack, con Travis Scott —sobre todo en la época de Rodeo (2015) y Birds In The Trap Sing McKnight (2016)— como figura central, es evidente en ciertos pasajes atmosféricos y en la construcción de las instrumentales. Pero la genealogía del sonido también conecta con artistas que fueron clave en el desarrollo del mumble rap durante la década pasada: Playboi Carti, Young Thug, Kodak Black, Chief Keef o Sheck Wes aparecen como referencias inevitables en el imaginario sonoro del artista catalán.

Fotografía de Playboi Carti (izq.) y Travis Scott (dcha.)

Sin embargo, lo interesante es que RALY no se limita a replicar esa estética. En A0, esas influencias funcionan como un punto de partida para construir lo que podría considerarse una especie de rama propia del mumble rap en español. Una adaptación que conserva la energía original del género, pero que se articula dentro del contexto cultural y lingüístico de la escena española.

A ese ADN estilístico se suma una producción muy alineada con tendencias contemporáneas como el rage o el trap de nueva generación. Sintetizadores densos, percusiones agresivas y estructuras dinámicas forman la columna vertebral de un sonido potente, cargado y muy actual. En ese sentido, A0 se puede interpretar como uno de los trabajos que mejor materializa la idea de estar al día con la ola internacional… pero desde territorio nacional.

Otro elemento clave en el funcionamiento del proyecto es la manera en que Raly ha construido la relación con su público. Parte de ese vínculo se articula a través de @good_ppl_love_mountains —nombre del perfil de Instagram—, una especie de sello independiente que funciona simultáneamente como comunidad creativa, grupo de trabajo, espacio de inspiración y canal de comunicación con sus seguidores.

Ese ecosistema ha generado una fidelidad poco común para un artista con una carrera tan breve.

Logo de GOOD PEOPLE LOVE MOUNTAINS

A la vez, RALY ha desarrollado un personaje artístico que se construye más desde el silencio que desde la exposición constante. Sus mensajes públicos son escasos y suelen estar cargados de simbolismo, dejando que sea su obra la que genere la conversación.

Lo mejor de A0

Dentro de un proyecto bastante consistente, hay ciertos momentos que destacan especialmente durante la escucha.

Uno de ellos es RITMO. La estructura del tema sugiere una influencia directa de MY EYES, canción incluida en UTOPIA de Travis Scott. Al igual que aquella pieza, el tema comienza con una primera mitad más atmosférica y sentimental, casi suspendida en el aire, para posteriormente transformarse en un segundo acto mucho más enérgico donde entra en juego una percusión trap más agresiva —que también conserva el mismo patrón rítmico que MY EYES—. Es en ese tramo donde Raly demuestra con claridad su capacidad de rapear con intensidad y precisión rítmica.

Otro par de momentos clave son ACERO y ALO. Aunque ambos temas ya habían sido publicados como adelantos y por tanto no sorprenden tanto dentro de la experiencia completa del disco, siguen funcionando como piezas fundamentales para entender la identidad sonora del proyecto. Son canciones que encapsulan perfectamente la personalidad de A0 y, en mi opinión, continúan siendo dos de los mejores cortes del álbum.

Pero sobre todo me quiero centrar en LLORANDO EN EL MOSHPIT, que consigue equilibrar la presencia de sus dos protagonistas. RALY brilla especialmente sobre la base diseñada por Louis Amoeba, y el segundo verso del tema —al menos para mí— termina convirtiéndose en el momento más memorable de todo el disco.

Donnie Darko y el seppuku: el imaginario conceptual de A0

Más allá de lo sonoro, A0 también propone una narrativa conceptual interesante. La vida de Raly ha cambiado de forma considerable en los últimos años debido a su ascenso dentro de la escena nacional, y ese cambio vital se refleja claramente en el tono emocional del disco.

El proyecto está envuelto en una mezcla de egotrip, paranoia, soledad, confianza —y la desconfianza—, orgullo y honor. Todos esos elementos configuran un aura oscura que atraviesa todo el álbum.

Marti ha elegido como representación (en su foto de perfil de Instagram) de esta sensación al personaje encarnado por Jake Gyllenhaal, Donnie Darko, en la película con el mismo nombre que su protagonista. Donnie Darko representa esa locura interna que existe solo para uno mismo, esa sensación de que nadie te comprenda pese a que tú bien sabes que estás en el camino correcto. El aura de oscuridad que envuelve a Donnie Darko no solo se asemeja a la de RALY por su carácter paranoico, sino también por su manera de representar que a veces el sacrificio es aquello que más consigue dejar tranquilo al que le atormenta fallar.  

Imagen de Donnie Darko

Y hablando de sacrificio, debemos introducir en el imaginario de A0 el término «seppuku», aquel ritual japonés proveniente del código bushido de los samuráis, donde para morir con honor, evitando la deshonra, uno llega a quitarse la vida. En A0, el tema cuyo nombre acuña este término, expresa una metáfora en la que en la mente de RALY, concibe antes la predilección de morir con honor que la de vivir en la sensación de haberse fallado a sí mismo. La idea de que incumplir su propia palabra puede resultar más insoportable que cualquier derrota externa. Aquí, el sacrificio aparece como una forma radical de mantener intacto el honor personal.

Gracias a esa combinación de conceptos relativamente profundos con una ejecución sonora bastante accesible, el disco consigue construir una narrativa que conecta fácilmente con el oyente. La propuesta conceptual existe, pero nunca se vuelve demasiado pesada.

De influenciado a influyente

Después de meses de espera, A0 cumple con las expectativas. No sólo consolida el sonido que RALY había estado construyendo durante los últimos años, sino que también lo lleva a un nivel más sólido tanto en lo artístico como en lo industrial.

A nivel personal, se ha convertido en el proyecto que más he disfrutado de este 2026 hasta ahora, y no sería extraño que termine ocupando un lugar dentro de mi top cinco anual.

El lanzamiento del disco además ha venido acompañado de una potente gira nacional, lo que refuerza la sensación de que este trabajo marca un punto de inflexión dentro de la carrera del artista.

Cartel de la gira de A0

Más allá del éxito inmediato, también resulta interesante reflexionar sobre la posible influencia futura de un proyecto como A0. Cuando un artista introduce de manera consistente un sonido concreto dentro de una escena —en este caso, una adaptación del mumble rap estadounidense al contexto español— termina generando un efecto inevitable: otros músicos empiezan a construir a partir de esas bases.

El joven maratoniano —apodo que encontramos en su perfil de Instagram—, con una carrera relativamente corta, ya está empezando a ocupar ese espacio. Su trabajo funciona como un escaparate muy cuidado donde muchos oyentes y creadores pueden encontrar referencias para desarrollar sus propias propuestas.

En una industria que a menudo parece atrapada entre la repetición y el consumo rápido de ideas superficiales, la aparición de perfiles con una identidad clara siempre resulta refrescante. Y RALY con A0, es el ejemplo de ello.

Adrián Martín
Adrián Martín
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